Rumores, entre el personal de la embajada y “de afuera de la embajada” oyó entre 1983 y 1985, sobre la presencia de militares argentinos en El Salvador.
Thomas Pickering era embajador de Estados Unidos cuando la CIA transmitió hacia Washington el cable en el que se menciona al oficial argentino Emilio Antonio Mendoza como el autor material del asesinato de Romero.
Supo del informe de la CIA porque el oficial legal de la embajada lo puso al tanto, pero dice no recordar si llegó a leerlo.
En una entrevista vía telefónica, el ex embajador aclara algunos puntos sobre cómo se manejó la investigación paralela que hizo la CIA sobre el asesinato de Romero.
En un documento de la CIA, fechado mayo de 1985. Se dice que el oficial legal de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador tenía información de que un militar argentino, Emilio Antonio Mendoza, había dicho que él mató al arzobispo Romero en 1980. Usted era embajador de Washington en esos días. ¿Quién era Emilio Antonio Mendoza?
Se me viene a la memoria que el oficial legal de la embajada vino (hacia mí) con esta situación. Aunque no recuerdo una resolución sobre esto o un gran hallazgo sobre quién era Mendoza. Es mucho tiempo atrás... 21 años atrás. Lo que sí recuerdo es que esa pregunta que usted hace salió, pero no recuerdo cómo fue resuelta.
¿Cómo obtuvieron esta información? ¿Algún militar argentino?
A lo mejor el oficial local lo obtuvo del contexto local, pero esa es solo una especulación mía. No sé cómo se obtuvo esta información.
¿El nombre de Mendoza era real o un apodo?
No tuve idea de que el nombre era real o ficticio o cuán creíble era la situación.
¿Dentro de su hipótesis de la muerte de Romero estaba la posibilidad de que estuviera involucrado algún militar argentino?
No tuve algo me pudiera confirmar eso en la información que recibí.
En el cable se menciona que Mendoza vino con otros argentinos. ¿Quiénes eran?
No lo sé.
Este documento, de acuerdo con los expertos, es uno de los que enviaban a Washington sin pasar por la unidad de análisis de la CIA. ¿Recibió usted un análisis de esto?
Nunca recibí nada de vuelta o vi algo de nuevo por este documento.
Pero llegó a leerlo.
No sé si leí el documento, pero lo que sé es que estuve advertido del tema (de Mendoza) por el oficial legal de la embajada.
Durante su gestión, ¿supo de oficiales argentinos en El Salvador?
Yo he escuchado rumores de eso, (pero) nunca tuve indicaciones de que ellos estaban ahí.
¿Esos rumores eran entre el personal de la embajada?
De la embajada y de afuera de la embajada. Los salvadoreños me dijeron eso.
¿Usted tenía acceso a todos los documentos que la CIA enviaba a Washington?
No.
¿Cómo trabaja la CIA en la embajada? ¿Estaban en el mismo departamento, estaban muy relacionados...?
Me decían qué pasaba y lo que hacían.
¿Pero usted no tenía que saber todo lo que estaban haciendo?
Yo no sabía todo lo que todos hacían en la embajada. Yo le creía a la gente que me decía lo que estaba pasando y me lo reportaban exacto sobre cosas importantes que yo debía saber.
¿Qué tan involucrada estuvo la embajada en investigar el asesinato?
Seriamente e intensamente, porque era un aspecto de mucha importancia respecto de El Salvador y lo que pasaba ahí para el pueblo estadounidense. Además, (el crimen) tenía fuerte impacto en las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos.
En los documentos desclasificados aparece el nombre de Roberto d'Aubuisson. Si tenían indicios fuertes de que D'Aubuisson estaba involucrado en el asesinato, ¿por qué no lo denunciaron como primer sospechoso?
Había mucha información circulando en El Salvador y otros lugares sobre su involucramiento y mucha gente ha escrito sobre eso. Cuando estuve ahí, no parecía para mí que había suficiente información de decir que estuvo en el asesinato de Romero que pudiera soportar un caso legal contra él.
¿Para usted era el primer sospechoso?
Yo no soy un juez. Ciertamente él era una persona que se mencionaba quizás por encima de todos los demás como involucrada en el asesinato del arzobispo Romero.
¿La CIA siguió de cerca a D'Aubuisson?
No puedo contestar esa pregunta porque es algo que no le diría.
¿Cuántas veces se reunió con D'Aubuisson mientras fue embajador en El Salvador?
Durante mi tiempo como embajador, yo diría que al menos 12 veces.
¿Cuál fue la más importante?
Tuvimos importantes reuniones. Vino a verme a mi casa, discutimos cosas, él tenía quejas y tenía su teoría de lo que pasaba en El Salvador. Yo le expliqué la política exterior de los Estados Unidos... tuvimos desacuerdos en muchos aspectos.
¿Hablaron del asesinato de Romero?
No creo que hayamos discutido sobre eso.
¿Para qué se investigaba el caso de Romero?
La idea era que muchos de estos casos se le presentaran al sistema legal salvadoreño para que decidiera quién era inocente o culpable. Fuimos cuidadosos con el interés que teníamos en Romero. Recogíamos información, intercambiamos puntos de vista con el Gobierno salvadoreño y en ese tiempo exhortábamos al Gobierno a que resolviera los casos porque eran muy importantes para la actitud de los Estados Unidos ante El Salvador.
Los documentos dicen que la embajada nunca tuvo una prueba dura para probar la relación de D'Aubuisson en el caso Romero.
Nuestros esfuerzos no estaban encaminados a probar que D'Aubuisson era el responsable del asesinato, sino a averiguar quién era el responsable de la base de información que se tenía y compartir las pruebas que aparecieron posteriormente sobre esa persona. Nosotros estábamos buscando lo que creíamos que el Gobierno salvadoreño debería estar buscando, es decir, suficiente información para inculpar al responsable del asesinato.