28 de Agosto del 2008 .: La Prensa Gráfica :.
Buscar noticias

 
Entrevista con Robert White, embajador EUA de 1980 a 1981
"La CIA divide en dos a los países"


Robert White, el último embajador de la administración Carter en El Salvador, habla sobre la tumultuosa relación que tuvo con la CIA y el Pentágono cuando la guerra apenas empezaba.

Imprimir esta nota Enviar esta nota Opinar sobre este tema




Hubo una lucha interna entre el Departamento de Estado, el Pentágono (Departamento de Defensa) y la CIA.”

El nuevo sospechoso
El arzobispo “rebelde”
Entrevista con Thomas Pickering, embajador EUA DE 1983 a 1985 "El oficial legal me contó sobre Mendoza"

Evita detalles que podrían traerle incomodidades, pero deja claro que su estancia en San Salvador fue todo un dolor de cabeza. En especial su relación con la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y con el Departamento de Defensa. Robert White llegó como embajador de Estados Unidos en El Salvador 13 días antes del asesinato de Romero.

Aunque en 1981 abandonó la carrera diplomática, su vida siguió ligada a un país donde la extrema derecha llegó a odiarlo. Participó como testigo en los juicios contra militares salvadoreños como los ex ministros de Defensa Guillermo García y Eugenio Vides Casanova y el capitán Álvaro Saravia, encontrado culpable de participar en la muerte de Romero.

White concedió una entrevista vía telefónica a Enfoques en la que narra un poco de las “intimidades” de la embajada.

¿Qué caracterizó su gestión como embajador en El Salvador?

El problema en El Salvador no resultó tan difícil. Hubo una lucha interna entre el Departamento de Estado, el Pentágono (Departamento de Defensa) y la CIA. La lucha no fue solo para conciliar a la familia salvadoreña, sino que hubo elementos en los Estados Unidos que pensaban que la guerra era inevitable. El presidente Reagan empezó la guerra innecesariamente.

¿A qué se refiere con esas luchas internas?

Es muy complicado y no quiero entrar en detalles. En términos generales, el Departamento de Estado siempre busca soluciones pacíficas y reconciliación. La CIA siempre divide a un país entre amigos y enemigos, y siempre sus amigos eran de la ultraderecha.

¿Debemos suponer que para la CIA entre los enemigos estaba Romero?

No quiero decir que fue enemigo. No estoy haciendo específicamente referencia al Pentágono y a la CIA sobre Monseñor Romero. Usted está enterado de que yo fui el primer embajador en hablar con Romero.

Uno de los principales consejeros de Romero, el jesuita Francisco Estrada, asegura que si bien tenía una buena relación con usted, “el ala militar” de la embajada siempre fue contraria a las posiciones del arzobispo. ¿Cuán fuerte resultó esta división?

Históricamente, la ultraderecha y la oligarquía de El Salvador podían contar con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos. Durante la época del presidente Jimmy Carter hicimos todo lo posible para cambiar eso. Como le dije, no era tan difícil trabajar con los salvadoreños, pero sí con la burocracia en Washington.

¿Por qué no se podían conciliar ambas posturas en la embajada?

En la embajada mandé yo. Siempre hubo problemas, pero no tan agudos. Antes de mi llegada a El Salvador había dado dos o tres discursos en mi vida. En la embajada tuve que hablar públicamente para comunicarles la política de la administración Carter, pero también para establecer un sentido de disciplina. Muchos tenían su propia interpretación sobre la política de Estados Unidos. Tuve que forzar a todos los miembros a alinearse con la política del presidente Carter.

¿Romero era un aliado necesario para los cambios moderados que impulsaba Carter?

Sí. Durante mi estadía en El Salvador no llegó al país ni un rifle. Monseñor Romero habló públicamente sobre 15 millones de dólares de ayuda militar, pero yo le dije que no era nada y que dudaba que iban a llegar a El Salvador en dos años. Con excepción de los 15 millones de dólares y algunos equipos para entrenamiento, no hubo ayuda militar. El reto no era militar, sino político.

¿Cuál era la relación con la gente de la CIA que estaba en la embajada?

No quiero entrar en detalles. Según la ley, el embajador tiene derecho a conocer sobre todos los datos que tienen.

¿Se cumplía esto?

Sí.

¿En qué cambió la política exterior de Reagan después de la muerte de Romero?

Fue un golpe duro. Romero era un líder natural de la mayoría de los salvadoreños. En particular, tenía el apoyo y la lealtad de los pobres. Yo tuve la esperanza de que Monseñor, la Iglesia católica y la embajada pudieran cooperar en busca de la reconciliación.

Romero al inicio apoyó la junta y luego se alejó. ¿Cómo intentaron retener ese apoyo?

La verdad es que a la segunda junta le faltaba coherencia. Monseñor Romero no estaba exactamente en contra de esa junta, sino contra la presencia del coronel García como ministro de Defensa. Romero no tenía fe en la buena voluntad de García.

De acuerdo con los mismos cables del Departamento de Estado y de la CIA, la relación de Majano y Gutiérrez no era la mejor.

Majano fue la esperanza del movimiento progresista dentro del Ejército. Por eso hice lo posible por trabajar con él.

¿Cuántas veces se reunió gente de la embajada con Romero durante su gestión?

Yo llegué apenas en marzo. Hablé una hora con Romero.

Estrada dice que usted informó a Romero que corría peligro. ¿Es cierto?

Me acuerdo bien de la entrevista . Esa fue la única vez que hablamos a fondo. Quería establecer una relación personal con esta figura tan importante para la vida de El Salvador.

¿Usted le comunicó a Washington el temor que tenía Romero por su vida?

Claro.

¿Qué le respondieron?

No le puedo decir qué me respondieron. No fue ningún secreto que Monseñor Romero era un hombre controversial y que la ultraderecha quería eliminarlo. Creo que la perspectiva de una coordinación entre el arzobispo y la embajada era algo muy problemático para el Ejército y la ultraderecha.

¿La CIA le comunicó que había un complot para matar a Romero?

Es posible que haya leído algo en un informe u otro. Hemos recibido rumores sobre una reunión en Guatemala.

¿Citaban a D'Aubuisson en ese informe?

Siempre. El nombre de Roberto d'Aubuisson estaba en los informes porque amenazó públicamente a James Cheek, el encargado de negocios en la embajada.

¿Cuántas veces se reunió con Romero?

Solo una vez hablé con él.


Salvadoreño condenado a muerte insiste en inocencia  
LPG Móvil
Archivo de ediciones
Contáctenos por emergencias
Edición impresa
Hoy hace ...
Cámara en vivo

La Prensa Gráfica - Noticias de El Salvador © Derechos Reservados : 1997 - 2008  
Portada | Nación | Economía | Departamento 15 | Departamentos | Mundo | Acción | Fútbol Nacional | Opinión Editorial
Cultura | Plan Bella | Multimedia | Fama plus | F5 | LPG Datos | Especiales | Enfoques | Revista Dominical | La Tribuna | El Heraldo | El Economista | Mapa Sitio
Buscar noticias  
Buscador - Noticias de El Salvador