Desde los cuatro puntos cardinales

Para estos cuatro de los 289 chilenos residentes en El Salvador, el 11 de septiembre de 1973 es un recuerdo imborrable. Aquel día, el general Augusto Pinochet derrocó al gobierno izquierdista de Salvador Allende. Esa memoria se refrescó el domingo pasado al morir el hombre que impuso su mano de hierro durante 17 años. Para el economista Claudio de Rosa, Pinochet detuvo las intenciones de “los comunistas” de tomar el país , en cambio, para Alfredo Sainte-Marie, un simpatizante de Allende, el general fue un “fascista”.

Ricardo Valencia y José María Santana Fotos de LA PRENSA/José Cabezas y Archivo
Foto de LA PRENSA/AFP
Provocador. El 14 de marzo de 1988, Pinochet disfrutaba con una demostración aérea en la base El Bosque, de Chile. Al parecer, ante su figura ningún chileno podía permanecer indiferente. En pro o en contra.
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 12/17/2006

Narciso Castillo se dio cuenta de que su país ardía cerca de las 9 de la mañana del 11 de septiembre de 1973. Tenía 17 años y era dirigente estudiantil de una escuela de la capital chilena. Nacho, como se lo conoce, escuchó disparos y le pidió a sus compañeros suspender las clases. En esa misma mañana, en otro lado de la capital chilena, Alfredo Sainte-Marie, un simpatizante del presidente Salvador Allende, percibió el ruido de otros disparos. Eso no lo detuvo y salió de su casa para el trabajo.

Con el tiempo, Castillo y Sainte-Marie pudieron comprender que aquel día sería el último de un efímero gobierno de izquierda. Allende, un izquierdista de viejo cuño, había llegado al poder el 3 de noviembre de 1970 con promesas de erigir un futuro socialista. Pero aquellas ideas se volvieron cenizas. Los militares se hicieron del poder y colocaron como líder al hasta entonces jefe del Ejército, general Augusto Pinochet. El militar no dejaría el cargo hasta 1990, tras perder un plebiscito.

Después de 33 años, la mente de los dos chilenos volvió a la misma frecuencia. Pinochet moría en el Hospital Militar de Santiago el pasado domingo. A los dos, el deceso de un hombre al que se lo acusa de haber desaparecido y asesinado a más de 3 mil chilenos los halló en El Salvador. Nacho, director del canal 33 de televisión, es uno de los rostros más vistos en El Salvador. Sainte-Marie se encarga de comercializar un proyecto turístico. Pertenecen a una colonia de casi 300 chilenos que residen en el país y de la que forman parte también Claudio de Rosa, economista y ex director ejecutivo de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA) y Hernán Carrasco, entrenador de fútbol que dirigió a la selección salvadoreña en el mundial de México 1970.

A pesar de que el destino los ha juntado bajo un mismo cielo, sus posturas en relación a Pinochet tienen distintos tonos. A veces, sus opiniones revelan que colorear la discusión sobre “el general” en blanco o negro esconde una amplia gama de grises.

Las posturas de Castillo y de De Rosa lo dejan claro. Aunque Nacho se declara antipinochetista y califica de “terrorista” al general, confiesa que en un principio tuvo confianza en que el alzamiento pudiese cambiar el panorama de un Chile polarizado entre izquierda y derecha. De Rosa admite que, aunque el modelo económico del militar “fue exitoso”, su lado más cuestionado continuará siendo el de las violaciones a los derechos humanos.