“El golpe era necesario”

el veterano entrenador parece justificar el momento del golpe, aunque dice que luego “sobraron muertes”. Retrata cómo vio la dictadura desde la distancia.

José M. Santana

“En Santiago ya no había ni azúcar. Con Allende íbamos hacia una revolución.”

había ni azúcar. Con Allende íbamos hacia una revolución.” “Va a descansar ya este señor, y también todos los chilenos, que lo merecemos.”

Hernán Carrasco
En la actualidad dirige una escuela de fútbol juvenil llamada Futura. en 1970 dirigió a El Salvador en el mundial. sus esquemas revolucionaron el fútbol salvadoreño.
Futbolero. El chileno desprende fútbol. Ama el deporte balompédico. A la hora de hablar de política lo hace como lo hacían sus equipos: juega directo.
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 12/17/2006

Hernán Carrasco sigue entrenando fútbol. Es lo que siempre ha hecho. Entre sus logros está, aparte de dirigir a la selección de El Salvador en el mundial de México en 1970, la consecución de títulos ligueros con tres equipos distintos y revolucionar el fútbol salvadoreño importando esquemas inéditos.

Llegó al país en 1966. Dice visitar Chile siempre que puede. Cuarenta años han transcurrido desde su llegada a El Salvador. Vivió la dictadura de Pinochet desde la distancia, pero, a la vez, muy de cerca.

Hoy pasa los días formando a niños para que sigan soñando con algún día jugar en la liga mayor. Los años en los que el entrenador era aclamado por sus logros ya quedaron atrás, pero su labor actual le resulta igualmente satisfactoria.

Al preguntarle por Chile, se remanga el chándal y comienza a hablar desprendiendo nostalgia de sus palabras. Pero también lejanía. Su país ha vivido tiempos convulsos en su ausencia, aunque él siempre lo siguió: “Antes me costaba más seguir las noticias sobre Chile, pero ahora, con el cable, paso viéndolo”.

Sus gestos se enfatizan cuando habla de la dictadura que vivió su país. “En Chile no había azúcar ni aceite, el gobierno de Allende nos estaba extremo, y preparaban una revolución”, dice Carrasco.

“El golpe era necesario. No me extrañó que se produjera, se veía venir. Chile iba mal”, recuerda.

Carrasco no duda en criticar a Allende y su gobierno al decir que en una visita que realizó a su país “había casi más cubanos que chilenos. Yo no sabía ni dónde estaba”.

Confiesa que el 11 de septiembre de 1973 no se sorprendió. “Estaba en el aeropuerto de Ilopango acompañando a un equipo chileno que había venido a jugar un amistoso por acá cuando se me acercaron y dijeron que habían dado un golpe de Estado en Chile. El equipo ya no pudo viajar y se quedaron acá unos días más”, evoca. En esos días, el Deportes Naval hizo una gira por El Salvador y jugó contra el Alianza, el UCLAS y el Platense.

Carrasco sigue con su evaluación: “El gobierno socialista se había pasado a la extrema izquierda, ya era recalcitrante. El pueblo estaba aburrido, le pedía a los militares que hicieran algo... fue un mal necesario”.

Esa visión, sin embargo, no es un aval a la gestión posterior del general. Por eso, en cuanto a la polémica generada en torno a los funerales, lo tiene claro: “Yo creo que han hecho bien no haciendo funeral de Estado, porque los juicios no han terminado”. Luego reflexiona sobre las posibilidades de sanar las heridas que dejó el general. “Si el Papa perdonó al bicho que lo quiso matar, nosotros, que somos cristianos, ¿por qué no vamos a perdonar a Pinochet?”

Desde su lejanía geográfica, con el tiempo fue dimensionando la violación de derechos humanos durante el régimen. “Quizá se le fue la mano y le sobraron algunos años en el gobierno”, comenta. Por eso tiene claro el significado inmediato del deceso: “Lo escuché por la radio y pensé: ‘Va a descansar ya este señor, pero también todos los chilenos, que ya lo merecemos’”.