Diputados: “Somos un pueblo cristiano”

Los legisladores justifican la medida aprobada casi de forma unánime el pasado 26 de abril. Los motivos son exclusivamente de fe, de hacedores de leyes que se dicen profundamente ofendidos en sus creencias por la secta Creciendo en Gracia.


Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 5/27/2007

Fue una verdadera demostración de fe. Ocurrió el pasado 17 de mayo en la Asamblea Legislativa cuando los diputados recibieron una imagen de mármol de un metro de alto. La representación de la Virgen María que, según la tradición católica, se apareció a tres niños en Fátima, Portugal, hace 90 años, entró al pleno legislativo cargada por varias personas que recordaban con sus vestidos a los caballeros templarios.

Los diputados, sin importar su bandera política, formaron doble fila para colocar una rosa roja a los pies de la imagen. Lo hicieron, todos, una vez se habían santiguado.

Poco antes de eso, el presidente de la Asamblea, Rubén Orellana, del PCN, le colocó una corona la Virgen. Guillermo Gallegos, de ARENA, siguió con los adornos y le puso un rosario en la mano derecha. Otro arenero, Enrique Valdés, la arropó con un manto blanco, mientras las diputadas del FMLN Blanca Coto y Zoila Quijada complementaban la indumentaria con bisutería: una banda con los colores de la bandera de El Salvador y un pin que acreditaba a la imagen como “diputada honoraria 2006-2009”.

Esa vocación religiosa la había demostrado también la Asamblea tres semanas antes, el 26 de abril, cuando 82 de los 84 diputados aprobaron la reforma al artículo 296 del Código Penal. El promotor de la medida, el diputado del PDC Rodolfo Parker recibió el rápido apoyo de todas las fracciones, con excepción de Cambio Democrático.

ARENA y PCN no tuvieron problemas para acompañar la medida que se gestó especialmente para los líderes y seguidores de la secta Creciendo en Gracia. El jefe de fracción de ARENA, el abogado Guillermo Gallegos, justificó la reforma legal con el siguiente argumento: “Somos un pueblo cristiano y no es posible que aparezca este tipo de sectas que adoran al demonio y que se contraponen a lo que creemos”.

Samuel Valle, obispo de Creciendo en Gracia, ha explicado que ellos no adoran al demonio, pero sus detractores no parecen escucharlos. El coronel retirado Antonio Almendáriz, diputado del PCN que ha propuesto en cinco ocasiones la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas públicas, argumentó la necesidad de votar por la defensa de “nuestros dogmas”. Antes de votar, el FMLN, por medio de su diputado Walter Durán, aseguró que daría su apoyo una vez se cerrara cualquier posibilidad de que la reforma no diera lugar a arbitrariedades en su aplicación. Al FMLN lo convencieron los argumentos de Parker y la redacción final del decreto. Sigfrido Reyes, diputado y vocero del partido, defiende el decreto: “Por la obligación del Estado de garantizar la libertad de culto”.

Empero, Reyes también admite que los jueces podrían considerar inaplicable el decreto, pues deja un amplio margen para interpretar cuáles conductas son castigables.

La fracción que prefirió no votar ese 26 de abril, Cambio Democrático, dice tajantemente que la reforma es letra muerta. El diputado Óscar Kattán no se detiene en valoraciones religiosas y asegura que el artículo 296 nunca ha sido usado. “Esa era simplemente una medida mediática; hubiera bastado con subir la multa”, considera.

Foto de LA PRENSA/Álvaro Castaneda
Iglesia y Estado. Los diputados no han tenido empacho en convertir la Asamblea Legislativa en un templo donde celebran actos religiosos. El 17 de mayo anterior nombraron a la Virgen de Fátima “diputada honoraria”.

En 2003, un sondeo elaborado por la revista Enfoques develó que el libro preferido por la mayoría de diputados de la Asamblea Legislativa era la Biblia.