L a final de la Copa Suramericana entre el Sao Paulo y el Tigre argentino fue dada por terminada antes de comenzar el segundo tiempo por el árbitro chileno Enrique Osses ante la negativa de los jugadores visitantes a retornar al campo después del descanso, alegando falta de garantías de seguridad.

Con ese desenlace, los jugadores del Sao Paulo celebraron el título tras haber terminado en ventaja 2-0 el primer tiempo del partido, que se disputaba en el estadio Morumbi.

Los jugadores del Tigre alegaron que fueron agredidos por el personal de seguridad del estadio al terminar los primeros 45 minutos, que concluyeron con un amago de pelea entre jugadores de los dos equipos y la victoria parcial del Sao Paulo.

Según medios locales, jugadores del Sao Paulo dijeron que, tras el conato de riña al finalizar el primer tiempo, miembros del Tigre intentaron penetrar en el camerino del equipo local, lo que obligó a llamar a la policía.

Jugadores del Tigre alegaron que los policías intentaron agredirlos y hasta llegaron a sacar armas de fuego —que no ha sido confirmado—, y por eso decidieron no presentarse para el segundo tiempo del partido.

Después de los minutos reglamentarios de descanso, la plantilla del Sao Paulo regresó normalmente a la cancha del Morumbi, pero el once de Tigre no se presentó.