| “El Mágico” sigue siendo el
nombre que corear, el futbolista que aplaudir, el ídolo
que admirar. Jorge González es, en cambio, un hombre
sencillo que se esconde del bullicio y se oculta en su humildad.
Jorge y “el Mágico” son dos historias
unidas en un mismo hombre. “El Mago” de los salvadoreños
o “el Mágico” de los gaditanos, cualquiera
de los dos apodos es el sinónimo del arte o del artista,
como días atrás lo definió el seleccionador
nacional Juan Ramón Paredes.
De Jorge, “el quinto beatle” como se autodenominó,
ataviado de saco y corbata –por cierto incómodos
para él–, al regreso de su viaje a Cádiz
en 2001, hay todavía mucho que decir.
LA PRENSA GRÁFICA se lanza a la aventura de reconstruir
la historia del más grande futbolista que naciera en
tierra salvadoreña. Es que la vida de Jorge tiene tanto
de mito, tanto de ficción y tanto de leyenda que los
salvadoreños desconocen exactamente dónde comienza
la verdadera historia.
Una vida llena de inquietud
Pedir al “Mágico” un poco de sosiego es
como querer atar a un águila, ponerle puertas al monte.
“Es que no paraba en ningún lado, no estaba tranquilo
ni en las discotecas, iba de una a otra para ver cómo
era el ambiente en todas”, dice su ex compañero
del Cádiz Chico Linares.
Ever Hernández, uno de sus aliados más efectivos
en la selección nacional, dice que un sábado,
antes de un juego contra Panamá, los convenció
para que saltaran por las ventanas del hotel y se fueran a
parrandear.
Eso es ya tan común en la vida del “Mágico”
que la gente no se sorprende, y hasta lo ve con agrado. De
ahí que LA PRENSA GRÁFICA decidiera emprender
una investigación en Cádiz para estar más
cerca de esa verdad.
“Le cuestionan por qué era mujeriego. ¿Qué
podía hacer?, tenía rendidas a todas la chicas
de la ciudad. ¡Hombre!, y a nadie le hace daño
un dulce”, dice entre sonrisas Pepe Mejías, compañero
de travesuras en el estadio Ramón de Carranza.
“¡Puf!, ¿qué te pueden decir del
‘Mágico’ en Cádiz? Que era un bohemio.
Era una gran persona. A mí me llevaba todas los mediodías
para comer con él. Tiene un corazón...”,
dice Emilio Ramírez, un enanito que aprendió
fielmente de Jorge a hacer “la culebrita”, y al
que una vez, para risas de todo el equipo, logró hacer
una “cuquita”. ¡A un enanito, con esas piernecitas!
Todo el equipo daba vuelcos de risa.
El genio futbolístico
“Es que lo que yo vi hacer a Ronaldo ya antes se lo
había visto al ‘Mágico’, y no es
porque sea mi ídolo, todo mundo puede repetir esto
en Cádiz”, dice su más fiel discípulo,
Kiko Narváez.
Con una admiración que ronda la idolatría,
el ex astro del Atlético de Madrid asegura: “Era
un imprevisible, todo mundo en el campo sabía que tarde
o temprano se iba a escapar y nadie podría detenerlo”.
Las palabras que sí saltan como tambor rimbombante
son las de Manolín Bueno, un gaditano que jugó
en el glorioso Real Madrid de Di Stéfano y Puskas.
Él se jacta de haber visto jugar a los mejores jugadores
del mundo.
Di Stéfano, Pelé, Maradona, Cruyff, Romario.
“Yo los he visto a todos, y si hay cuatro jugadores
buenos en el mundo, entre ellos tiene que estar ‘el
Mágico’ González”, dice Bueno.
Manolín hace una simple comparación entre Jorge
González y Maradona, tan simple como ilustrativa y
tan general como contundente: “Maradona tenía
una pierna; ‘Mágico’, las dos”.
Péguese a LA PRENSA GRÁFICA y comience a conocer
desde este sábado ese mundo mágico, de luz,
de sombra, un claroscuro para aprender a vivir.
Es
que lo que yo vi hacer a Ronaldo ya antes se lo había
visto al ‘Mágico’, y no es porque sea mi
ídolo, todo el mundo puede repetir esto que digo en
Cádiz.”
Kiko Narváez, ex del Atlético
de Madrid.
Di
Stéfano, Pelé, Maradona, Cruyff, Romario. Yo
los he visto a todos, y si hay cuatro jugadores buenos en
el mundo, entre ellos tiene que estar ‘el Mágico’
González.”
Manolín Bueno, ex del Real Madrid
de los 60.
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