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UN JORGE GONZÁLEZ FLACO Y ESPIGADO inicia el regate durante un partido en los 80. Sus hazañas en la hexagonal hondureña de 1981, el Mundial de España, FAS, todo Cádiz, la oferta del Atalanta, léalo todo en LA PRENSA GRÁFICA.

 

Magia sin truco

Mario Enrique Paz
deporte@laprensa.com.sv

El dorsal 11, su entrega al público, su carisma, Jorge González es una figura señera del balompié latinoamericano. Acérquese a su historia como nunca antes en El Salvador. Por supuesto, en LA PRENSA GRÁFICA.

 

 

  “El Mágico” sigue siendo el nombre que corear, el futbolista que aplaudir, el ídolo que admirar. Jorge González es, en cambio, un hombre sencillo que se esconde del bullicio y se oculta en su humildad.

Jorge y “el Mágico” son dos historias unidas en un mismo hombre. “El Mago” de los salvadoreños o “el Mágico” de los gaditanos, cualquiera de los dos apodos es el sinónimo del arte o del artista, como días atrás lo definió el seleccionador nacional Juan Ramón Paredes.

De Jorge, “el quinto beatle” como se autodenominó, ataviado de saco y corbata –por cierto incómodos para él–, al regreso de su viaje a Cádiz en 2001, hay todavía mucho que decir.

LA PRENSA GRÁFICA se lanza a la aventura de reconstruir la historia del más grande futbolista que naciera en tierra salvadoreña. Es que la vida de Jorge tiene tanto de mito, tanto de ficción y tanto de leyenda que los salvadoreños desconocen exactamente dónde comienza la verdadera historia.

Una vida llena de inquietud

Pedir al “Mágico” un poco de sosiego es como querer atar a un águila, ponerle puertas al monte. “Es que no paraba en ningún lado, no estaba tranquilo ni en las discotecas, iba de una a otra para ver cómo era el ambiente en todas”, dice su ex compañero del Cádiz Chico Linares.

Ever Hernández, uno de sus aliados más efectivos en la selección nacional, dice que un sábado, antes de un juego contra Panamá, los convenció para que saltaran por las ventanas del hotel y se fueran a parrandear.

Eso es ya tan común en la vida del “Mágico” que la gente no se sorprende, y hasta lo ve con agrado. De ahí que LA PRENSA GRÁFICA decidiera emprender una investigación en Cádiz para estar más cerca de esa verdad.

“Le cuestionan por qué era mujeriego. ¿Qué podía hacer?, tenía rendidas a todas la chicas de la ciudad. ¡Hombre!, y a nadie le hace daño un dulce”, dice entre sonrisas Pepe Mejías, compañero de travesuras en el estadio Ramón de Carranza.

“¡Puf!, ¿qué te pueden decir del ‘Mágico’ en Cádiz? Que era un bohemio. Era una gran persona. A mí me llevaba todas los mediodías para comer con él. Tiene un corazón...”, dice Emilio Ramírez, un enanito que aprendió fielmente de Jorge a hacer “la culebrita”, y al que una vez, para risas de todo el equipo, logró hacer una “cuquita”. ¡A un enanito, con esas piernecitas! Todo el equipo daba vuelcos de risa.

El genio futbolístico

“Es que lo que yo vi hacer a Ronaldo ya antes se lo había visto al ‘Mágico’, y no es porque sea mi ídolo, todo mundo puede repetir esto en Cádiz”, dice su más fiel discípulo, Kiko Narváez.

Con una admiración que ronda la idolatría, el ex astro del Atlético de Madrid asegura: “Era un imprevisible, todo mundo en el campo sabía que tarde o temprano se iba a escapar y nadie podría detenerlo”.

Las palabras que sí saltan como tambor rimbombante son las de Manolín Bueno, un gaditano que jugó en el glorioso Real Madrid de Di Stéfano y Puskas. Él se jacta de haber visto jugar a los mejores jugadores del mundo.

Di Stéfano, Pelé, Maradona, Cruyff, Romario. “Yo los he visto a todos, y si hay cuatro jugadores buenos en el mundo, entre ellos tiene que estar ‘el Mágico’ González”, dice Bueno.

Manolín hace una simple comparación entre Jorge González y Maradona, tan simple como ilustrativa y tan general como contundente: “Maradona tenía una pierna; ‘Mágico’, las dos”.

Péguese a LA PRENSA GRÁFICA y comience a conocer desde este sábado ese mundo mágico, de luz, de sombra, un claroscuro para aprender a vivir.


Es que lo que yo vi hacer a Ronaldo ya antes se lo había visto al ‘Mágico’, y no es porque sea mi ídolo, todo el mundo puede repetir esto que digo en Cádiz.”

Kiko Narváez, ex del Atlético de Madrid.

Di Stéfano, Pelé, Maradona, Cruyff, Romario. Yo los he visto a todos, y si hay cuatro jugadores buenos en el mundo, entre ellos tiene que estar ‘el Mágico’ González.”

Manolín Bueno, ex del Real Madrid de los 60.

 

   
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