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UN ESPECTÁCULO. Una vez Jorge González, como castigo, fue sometido en el entreno de Joanet a ejecutar 25 tiros libres. Anotó 24...

 

La voz del pueblo

Cristian Villalta
deporte@laprensa.com.sv

A lo largo de toda una década de magia futbolística y afectiva, Jorge González selló un indeleble pacto de amor con la afición gaditana.

 
   

Cuando por alguna de sus frecuentes escapadas bohemias era relegado al banquillo por el técnico, la afición amenazaba con insurreccionarse, y aparecía en las gradas el cartelón enorme: “‘Mágico’, el hermano indio de Dios. Quien no quiere al ‘Mágico’, no quiere ni a su madre”.

Veinte mil gargantas coreaban el nombre del ídolo y no dejaban de hacerlo hasta que el asustado entrenador no tenía más alternativa que mandarlo al campo. “El Mágico” mismo sabía que, después de una juerga prolongada hasta la madrugada, no estaba en realidad para un partido. Entonces, me aseguran, le decía al entrenador: “No se preocupe, míster, salgo al campo, hago mi golito y me largo directo a echar una pestañita”. Dicho y hecho: dos o tres genialidades y un gol en 15 minutos. Luego el cambio y a dormir hasta el final del encuentro.

Oigamos algunas de esas voces.

“Mire usted, uno dice ‘Mágico’ y dos palabras vienen a la mente: arte y polémica. Porque a ese extraordinario toque de balón, cambio de ritmo y endiablada visión de juego, ‘Mágico’ unía un sentido de la vida que no cuadraba en el sistema. Pero, en fin, tanto por aquello como por lo otro es que su genio caló hondo entre nosotros y así nació aquí el ‘magiquismo’. Por eso es que ante ‘Mágico’ González hay que quitarse el sombrero. Hay que venerarlo, honrarlo, amarlo y subirlo a los altares.”

“¿Cómo no vamos a recordarlo, si ha sido el jugador más importante, carismático y genial en toda la historia del Cádiz. Es que para nosotros él era como un rey, un ídolo al que todos venerábamos a pesar de sus correrías nocturnas. Y es que cuando recuerda sus voleas, sus recortes, sus goles, ¡joder!, uno vuelve a vivir, coño.”

“Quiero decirle que ‘Mágico’ aquí hizo historia como futbolista, pero también como persona. Sin ser de esta tierra, él la amó como pocos. Pudo ganar muchísimo dinero pasando a equipos poderosos, pero él no cambió al Cádiz por nada del mundo. Detrás de sus servicios anduvieron el Barcelona, el Atalanta, el París Saint Germain y otros, pero él sencillamente dijo que no, que en lugar de todos los millones prefería el pescaíto frito de la bahía.”

“Hombre, es que ‘Mágico’ González embelesaba. Hacía que el fútbol cobrara otro sentido. Él tiene esa indescriptible cualidad de encantamiento, de dejar un pozo de ilusión cuando se le ve tocar la pelota. Su forma de ser dentro y fuera de la cancha contribuía a mitificarlo.”

“Ah, ‘Mágico’ era cosa de levantarnos el domingo muy temprano y buscar ansiosos la información en los periódicos y en la radio. Y si efectivamente alineaba esa tarde, el día entero tomaba otra dimensión... Una vez adentro del campo, se anunciaban por megafonía las alineaciones: dorsal y nombre del jugador. A cada jugador su aplauso, hasta que el locutor decía la ya memorable frase: ‘Y con el número once, Jorge ‘Mágico’ González’. A partir de ahí todo, era júbilo. La función había comenzao.”

“Yo sólo voy a decirle a usted que bendito aquél que nació en esta tierra gaditana y en esta época porque tuvo el privilegio de ver jugar al ‘Mágico’ . Todo lo demás está de sobra.”

“Jorge ‘Mágico’ González fue mejor que Maradona, porque el argentino le pegaba sólo con la zurda, y el salvadoreño, con las dos. Bueno, de haber sido mejor cabeceador, a ese lo hubieran tenido que mandar a clonar para bien de la historia del fútbol. Definitivamente.”

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