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Pero... (luz y sombra)

Cristian Villalta
deporte@laprensa.com.sv

 
    Pasó casi una década desde que “el Mágico” se marchó en silencio, como por la puerta de atrás, de aquella ciudad que llegó a idolatrarlo. Pero su nombre aún agita emociones profundas.

Pregunté por él en calles, plazas, bares, chiringuitos y tablaos, y todas las respuestas barajaban de forma diferente los mismas palabras: genio, monstruo, único, fenómeno, rey y hasta dios. Pero en voz baja, casi como si de un secreto vergonzante y doloroso se tratara, también decían irresponsable, indolente, juerguista y mujeriego, indisciplinado.

Ahí estaba, junto a la leyenda luminosa, su doble de sombra, el lado oscuro. Pero nadie quería explayarse sobre el asunto. Por eso fue que, ante mi insistencia, Antonio Amilibia, aquél viejo marino, curtido por el sol del océano y el de las gradas del estadio, estalló.

Antonio me dijo que el tal lado oscuro era una fantasía, invento de algunos, que “el Mágico” era el indiscutido rey de Cádiz no sólo por su fútbol maravilloso sino, sobre todo, por su humanidad espléndida, su generosidad sin límites, por su corazón bueno y humilde, por su don de gentes incomparable.

“Mire usted”, siguió diciendo el marino, “el cantaor Camarón de la Isla y el Mago González son sin duda las cosas más lindas que ha parido la bendita tierra gaditana”. No pude contenerme y le dije que “el Mágico” era salvadoreño. Al marino aquella aclaración no pareció inmutarlo en lo absoluto. Se encogió de hombros, tomó un trago de coñac y dijo: “Hombre, sí, claro, eso todo el mundo lo sabe, pero es que un gaditano nace donde se le pega la gana”.

Luego me explicó que así como Camarón de la Isla era un gitano largo de la tribu de los pijotes, “que todos son cantaores de raza”, los mismo el Mago era un gitano largo de la tribu de los Pachines, “que todos son futbolistas de raza”.

Y para que viera yo más claro la falsedad de la dichosa leyenda negra, “y las razones por las que aquí sentimos devoción por aquel Mago de nuestros amores”, me dijo, “venga usted a las once de la noche al bar Buri-buri, y le presentaré a un hombre que sabe exactamente quién es en verdad ‘el Mágico’ González”.

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