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Saludos para
El "Mágico" González
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Mientras, en una humilde casa de Brooklyn,
Neil Sedaka cumplía 19 años y fundaba el grupo
Los Tokens, y en Brasil todo el mundo creía que un
muchachito llamado Pelé no tendría chances en
el Mundial de Suecia, en San Salvador, el clan de los González
recibía a su “Benjamín”, Jorge Alberto.
Sedaka –música de viejos– vendió
unos 400 millones de discos; Pelé se tragó a
Gales, a Francia, a Suecia, a una generación y al planeta
fútbol.
Jorge, en cambio, no dejó de ser el menor de sus hermanos,
el mayor de los fenómenos deportivos salvadoreños
y, tras 16 mil 425 días (sin bisiestos), indiscutiblemente
su mayor mérito, no dejó de ser Jorge.
Hoy cumple 45 años. Como regalos anticipados, recibió
una nominación como Hijo Meritísimo de la Asamblea
Legislativa –que no ha ido a recibir– y el bautizo
del estadio Flor Blanca, que dejó de ser laico y se
convirtió al magiquismo. Ahora, el Cuscatlán
y el Quiteño, al llamarlo por telefóno, ya no
preguntan por Flor, sino por George. Como puede verse, el
inmueble hasta cambió de sexo.
¿Qué se le puede regalar a un mago? ¿Nuevos
trucos? Ni a Houdini ni a Fanci ni a Mandrake se le puede
recomendar que ocupe la chistera ajena. ¿Un abracadabra
más elegante? Tampoco. El que tiene le sienta de maravillas.
¿Fama? Sólo los macarrones. ¿Felicidad?
Nadie regala lo que no tiene. ¿Fortuna? Con vivir le
basta, ha dicho. ¿Reconocimiento? Es lo que menos quiere.
Hasta le molesta que lo reconozcan en su casa.
Catorce regalos
Ni modo. So peligro de equivocarse (es como buscar un regalo
a la madre sabiendo que, o la blusa no le agrada, o el adorno
le gusta, o el zapato no le queda), proponemos que cada uno
de los 14 departamentos de El Salvador le regale un municipio
o un cantón.
Que el occidental Ahuachapán le regale El Jocotillo,
para que pueda así acompañar sus filosofeadas
de hamaca con ese noble fruto.
Cabañas, en cambio, debe envolverle en chonga Pie
de la Cuesta. Si con dos pies hizo maravillas, con un tercero
podrá convertir la culebrita macheteada en el dragón
de las tres cabezas.
Cuscatlán que le entregue Copapayo con la condición
que lo pase a recoger. Otras copas que también mereció
no figuran en su vitrina porque, simple y llanamente, no le
importaron si no tenían alegría adentro.
De las tierras chalatecas, que le otorguen en posesión
Corral Falso, para que lo sincere; de La Paz, El Paredón,
para que ahí estrelle la pelota cuantas veces le dé
la gana.
La Unión propone El Derrumbado, en honor a sus marcadores;
Morazán, El Triunfo; San Miguel, El Delirio; San Salvador,
Mejicanos (y catrachos y chapines y todos aquellos que quedaron
con la sangre torcida al tratar de encontrarle lógica
a su gambeta).
Los vicentinos pueden enviarle empaquetado, imperdible,
El Rebelde, y los santanecos, El Brujo, fronterizo con Honduras.
De Sonsonate, Jorge querrá Las Piedras, para hacer
tecniquita; y de Usulután, La Tirana, para que lo ponga
en cintura. ¿Y de La Libertad? Ésa siempre fue
suya, irreductible, insondable, completa e incomprensible
desde hace hoy 45 años.
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