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Citas
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El conversatorio estuvo
muy bien. A mí Jacinta Escudos me está gustando desde
que hace dos años leí “Cuentos sucios”. Me gusta su forma
de escribir, sus cuentos retorcidos (sin ofenderla a ella).
Ahora que la conozco en persona me gusta más.”
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Yo siento que este
tipo de actividades son importantes porque ayudan al público
a ponerse en contacto con los autores, y no sólo como
escritores, sino también como personas. Es un proyecto
muy interesante para todo público.”
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A mí me parece excelente
el tipo de dinámica que se hace, conocer a los autores,
sobre todo a los salvadoreños que solemos desconocerlos.
Queremos saber quiénes son, cómo son, qué escriben y eso
es importante porque así leemos sus libros y sabemos qué
sentimientos tenían en el momento en que los escribieron.”
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La hora que daría
comienzo la cita se aproximaba y al interior de La Casita parecían
rondar unas cuantas almas ávidas por conocer de cerca a una
de las escritoras contemporáneas más publicadas en el
país.
Los presentes habían acudido al primer
conversatorio organizado por LA PRENSA GRÁFICA junto a Editorial
Santillana y Librería La Casita, como una forma de acercar
a los lectores al quehacer literario nacional y también con
la intención de interesar a la juventud a participar en el
certamen Letras Nuevas que este rotativo promociona.
Casi media hora después de la hora prevista,
alrededor de 40 personas llenaron la sala de la librería y
se dispusieron a escuchar con atención la tertulia entre José
Víctor Huezo, editor de la sección Cultura de LA PRENSA
GRÁFICA, y la escritora.
Jacinta de carne y hueso
Con anécdotas llenas de humor y mucha
jovialidad la autora de “A-B-Sudario” (novela ganadora del premio
Mario Monteforte Toledo y publicada por Alfaguara) respondió
afablemente las preguntas hechas por el periodista y bromeaba al decir
que “este no es un conversatorio, sino un sicoanálisis”.
La escritora se situó en diferentes
etapas de su vida, desde su infancia –época en que confesó
haberse interesado por la literatura–, pasando por su adolescencia
y llegando hasta la creación de su primer libro.
—¿Cómo empezaste en el mundo de la literatura?
—No me acuerdo... se me vienen a la cabeza
dos imágenes...
Con este inicio se rompió el hielo.
De allí en adelante fueron más de 60 minutos de amena
charla en la que también participaron los espectadores.
Así, fuimos conociendo la historia del
primer libro de cuentos que le obsequiaron a Jacinta (del que recuerda
perfectamente al ratón Suavín), su primera novela, que
quemó en un intento por desaparecer de este mundo esa primera
huella literaria –mal escrita a su criterio–, y sus procesos creativos,
esos que comienzan a veces con las imágenes vistas en un tan
solo instante o con personajes de la vida real.
También se confesó como asidua
lectora (o espectadora en el caso de la TV) de notas rojas, de crónicas
noticiosas que en más de alguna ocasión también
le han proporcionado la base para sus relatos.
“Yo no puedo decir cómo fomentar la
imaginación”, expresó la autora, refiriéndose
a que la charla no estaba destinada a ofrecer un método sobre
“cómo escribir un relato”, sino más bien a que el público
conociera el devenir de un escritor.
A las respuestas Jacinta añadía
alguna experiencia, algún detalle o dato importante ocurrido
durante su vida como escudriñadora de libros e inventora de
historias, en fin se reveló ante sus lectores. Y decimos sus
lectores, porque los asistentes conocían bien su trayectoria
literaria.
De esta manera, el público no tuvo ningún
problema al momento de dirigirse a la escritora para satisfacer sus
inquietudes: ¿Ha considerado traducir al inglés su obra para
vender en otros mercados?, ¿cómo sería un día
normal (como escritora) en la vida de Jacinta Escudos?, ¿cómo
ha hecho para romper el hielo consigo misma? o ¿de dónde sacó
el nombre de los personajes de “A-B-Sudario”? fueron algunas de las
preguntas hechas por los lectores, a las que una a una fue respondiendo
con naturalidad.
Al final, todos complacidos. La autora por
haberse “psicoanalizado” ante sus lectores y éstos por haberla
conocido más allá del texto que aparece en la contraportada
de un libro.
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