|
|
|
|
|
|
La ruta de Rossi
cultura@laprensa.com.sv
Durante su estancia en El Salvador la novelista
costarricense Anacristina Rossi estuvo presente en diversos espacios
culturales y con distintos públicos. |
|
|
De Los tacos de
Paco a la librería La Ceiba, pasando por el Centro de Artes
de Santa Ana. Fueron dos días, miércoles 15 y jueves
16, pero Anacristina Rossi plantó palabra donde le dispusieron
oídos.
El Grupo Santillana y LA PRENSA GRÁFICA
organizaron estas visitas con el objetivo de poner en contacto directo
a la autora con sus lectores y también con los jóvenes
inquietos por la creación literaria.
En estas tertulias, la tica habló de
literatura, de los literatos, del erotismo, del mercado editorial,
de feminismo, de ecología, de Costa Rica, de Centroamérica
y también, a su pesar, de ella misma.
Interrogatorio picante
La primera cita con Anacristina fue en la Peña
Cultural de los Tacos de Paco, en “Los miércoles de poesía”,
de la Fundación Cultural Alkimia.
Por una vez, el miércoles se desvió
a la narrativa, “como deferencia para nuestra amiga Anacristina”,
explicó Héctor Sermeño, presidente de Alkimia
y anfitrión de la noche.
El formato de la noche fue la entrevista. Sermeño,
experimentado conductor de entrevistas televisivas, sentó a
Anacristina en una mesa sobre el escenario y entabló con ella
una amena y picante plática salpicada de diversos temas, algunos
nada comunes entre escritores: la integración centroamericana,
el ejército, la sexualidad, el racismo y la lucha contra la
explotación ambiental de parte de las multinacionales.
El público también preguntó.
“¿Hay amores mayores en tu vida?”, preguntó un joven poeta
que al parecer buscaba una posibilidad. La novelista respondió
como se debe: “Sólo hay amores mayores, si no es mayor, no
es amor”, y dejó en el ambiente algo así como una duda.
Fue una noche de vientos, “de niños
perversos”, que mostró el lado serio y el tinte lúdico
de la novelista.
A tierra que fueres...
El segundo destino de la gira literaria fue
la ciudad de Santa Ana. El lugar era el Centro de Arte, que está
alojado en un señorial edificio en restauración. Un
salón de techo muy alto, con ribetes, frisos, ventanas y arcos
barrocos enmarcaron la charla.
Anacristina tenía preparada una conferencia
sobre la dinámica literaria en Centroamérica, sin embargo,
al constatar que un alto porcentaje de sus oyentes eran menores de
15 años, optó por charlar en un lenguaje “menos tremendo”.
Aquí habló del origen de la literatura
y su importancia en el desarrollo humano. También, al responder
preguntas, dio su versión de porqué su país no
tiene ejército y por qué se mantiene al margen del resto
del itsmo en algunos temas. Se manifestó integracionista.
Esta parte de la jornada cerró con un
recorrido por la ciudad heroica. “No hay ciudades con tanto pasado
en mi país”, comentó, para beneplácito del ego
de los santanecos.
La investigación en la literatura
El jueves por la noche, en la librería
La Ceiba de Galerías, Anacristina hizo tiempo –de nuevo– para
un conversatorio con lectores y curiosos.
Frente a ella, un ejemplar de “Limón
blues”, su novela más reciente. Con tono serio, pero afable,
no duda en exhortar: “El Salvador tiene que hablar, es el momento
de hacerlo”. Hace alusión a la necesidad de producir literatura.
“Con ‘Limón blues’ he aprendido a darle
más libertad a los personajes y con ella descubrí un
mundo”, dice Anacristina, quien mantiene que es ésta su novela
preferida.
Y en ella no sólo hay inspiración,
también un proceso investigativo que busca garantizar la verosimilitud
de la obra: “Aunque en ‘Limón blues’ no hubo una investigación
académica como tal, la historia nació cuando leí
los periódicos de los afrodescendientes en Limón, luego
me senté a hablar con mi padre tardes enteras sobre el Limón
de otras épocas”, señala la novelista.
Este fue el viaje de una novelista centroamericana
en nuestro territorio. Dejó algunas respuestas, pero también
dejó el gusto por las letras.
|
|
|
|