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Las Letras Nuevas tienen nombre
Erick Rivera
cultura@laprensa.com.sv

Los ganadores del Certamen de Cuento y Poesía Letras Nuevas, organizado por LA PRENSA GRÁFICA, ya nacieron de entre los muchos concursantes. Sus nombres son Karla Suchit Chávez Salguero, en cuento, y Efraín Antonio Rivera Caravantes, en poesía.

Sergio Ramírez, presidente del jurado.

Los vientos nuevos de 2004 trajeron la buena de un concurso literario que LA PRENSA GRÁFICA promovería. Se le confirió el título de “Letras Nuevas”, por resumir las intenciones de este periódico de promover la literatura joven nacional.

Ahora, 18 de junio, como lo anunciamos el pasado 20 de mayo, damos a conocer el fallo del jurado del Certamen de Cuento y Poesía Letras Nuevas, presidido por el escritor nicaragüense Sergio Ramírez e integrado, además, por los salvadoreños David Escobar Galindo, Miguel Huezo Mixco y Geovani Galeas.

Ellos, después de una revisión minuciosa de los trabajos presentados, otorgaron los premios de la siguiente manera:

Primer lugar en la rama de cuento: “Grotesco”, presentado por Karla Suchit Chávez Salguero, con el seudónimo “Florence Bathóry”.

Primer lugar en la rama de poesía: “Memoria de poemas”, presentado por Efraín Antonio Rivera Caravantes, con el seudónimo “Yin”.

Mención honorífica en cuento: “Cómo llega la muerte (mientras se descansa en paz)”, presentado por Gerardo Javier Ramos Manzano, con el seudónimo “Geramos”.

Mención honorífica en poesía: “Algunas cosas por mencionar”, de Manuel Arturo Guzmán, presentado con el seudónimo “Manú”.

Ellos resultaron ganadores de esta primera edición del certamen, que, como bien expresaron en más de una ocasión (ante cámaras y micrófonos) José Víctor Huezo, editor de Cultura, y Héctor Silva Ávalos, jefe de Redacción de este periódico, nació por la necesidad de contribuir a la cultura nacional, a las artes literarias y a que el interés por poner en papel el pensamiento se regenerara en el país, que tanto lo necesita.

Ahora, cuando del año ya nos comimos la primera raja, el trabajo (en el sentido lato de la palabra) culmina con la frente en alto de los ganadores. Ahora, que crezcan los muchachos, que se los publique, que se los mire y, sobre todo, que se los lea.

Crónicas de las letras

El pasado 28 de enero de 2004 fue lanzada la convocatoria para la primera edición de Letras Nuevas y, pronto, se dieron a conocer a los jueces.

Geovani Galeas, controversia e intelectualismo en mano; Miguel Huezo Mixco, historia y seriedad como el que más; David Escobar, versador y protagonista de muchas crónicas de El Salvador y su crecimiento; y Sergio Ramírez, el ilustre señor nicaragüense de tantos premios, ése que aprendió su pasión por los libros y las historias en las salas de un cinematógrafo, que fue diplomático y que piensa en El Salvador como pensar en su casa.

Luego se vino el interés, las dudas, la lluvia de cientos de trabajos; entonces, la historia, como con sorna, nos develó los pasajes de este certamen, en el que los cubículos de la sección Cultura fueron inundados por bolsas de manila, por plicas de los participantes, por cartas y otros tantos de la parafernalia de un concurso.

Primerizos, sí; pero recordemos que las primeras veces, aunque cuestan, son las que nunca se olvidan.


Los amigos que apoyaron

LA PRENSA GRÁFICA vio cómo el interés crecía. Surgió el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), y de Editorial Santillana.

En las casas de la cultura de todo el país, las bases de Letras Nuevas se posaron para quien interesara.

Esto generó una expectativa sin precedentes, pues se logró llegar a los rincones más disímiles de nuestro paisito.

Muchísimos nombres llenaron la bandeja de correo electrónico de la sección Cultura del periódico. Sus palabras fueron llenando de satisfacción y de empuje para el resultado final, la consecución del proyecto.

Queda entonces la espalda dolorida por el trabajo, por la carga hacia la cima. Pero queda, también, la satisfacción por el trabajo cumplido... y la gana por lo que pronto se viene.


“Lo que más se percibe es la aventura”, Sergio Ramírez

El presidente del jurado del Certamen de Cuento y Poesía Letras Nuevas, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, autor de obras como “Catalina y Catalina” o “Margarita, está linda la mar” (ganadora del Premio Alfaguara de Novela 1999), da sus primeras impresiones sobre los ganadores de esta primera edición.

¿Cuáles son sus primeras impresiones sobre los ganadores y sobre el certamen Letras Nuevas?

Me siento satisfecho del trabajo y del nivel de los textos que leí. Me parece que hay mucha aventura en el lenguaje, búsqueda de temas, procedimientos; muchos de estos muchachos están al día con las tendencias modernas de la literatura. Hay un enfoque de la realidad salvadoreña. Ha sido una gran experiencia para mí.

¿Y qué le llama particularmente la atención de las obras de los ganadores y las menciones honoríficas?

La aventura en el lenguaje. Eso de que ellos se atrevan a mucho es impresionante, porque en la literatura hay que atreverse a hacer cosas importantes. Los textos son novedosos, atrevidos, con aliento juvenil, que es lo más importante.

Ahora, con el esfuerzo casi concluido, ¿cuál es su valoración de este tipo de certámenes?, ¿qué dejan?

Son importantísimos. Es una manera de que un periódico como LA PRENSA GRÁFICA se acerque a sus lectores más jóvenes y con distintas inquietudes artísticas. Este concurso ha sido una excelente iniciativa.

¿Se ha hecho una idea de la nueva literatura centroamericana?

Yo creo que el futuro en Centroamérica está en buenas manos; a pesar de que los libros son caros, de que alguien puede creer que los libros son sólo para una élite, la verdad es que los libros, y sobre todo los clásicos, circulan más hoy: en internet, en ediciones populares. Un escritor que quiere escribir y no ha llegado a los 20 años, debe preocuparse más por leer que por otra cosa y, por lo que he leído de estos muchachos, parece que van por este rumbo, porque el nivel es muy bueno.

¿Cuál es su impresión sobre los estilos de los trabajos que resultaron sobresalientes en el certamen?

Creo que hay distintas iniciativas, un cuento no se parecía a otro. Repito que lo que más se percibe es la aventura y ese lenguaje muy puro de los jóvenes, porque eso es lo que significa ser joven, la aventura. Yo encontré mucho de esa frescura juvenil en los cuentos.

¿Y costó la selección del ganador?

Sí, mucho. Había unos cinco textos muy buenos, que se disputaron el primer lugar. En estos concursos no siempre es fácil, porque uno tiene que dejar fuera de la lista a algunos que considera buenos, pero la lista misma es corta.


“La sensibilidad del autor debe ser expuesta a la luz, Miguel Huezo Mixco

El escritor salvadoreño Miguel Huezo Mixco, miembro del jurado de Letras Nuevas, tomó voz en esta agradable tertulia. Sus opiniones, similares a las de sus compañeros, tienen como principal síntoma la esperanza por el bien de las letras.

¿Cómo percibió, al final, este Certamen de Cuento y Poesía Letras Nuevas?

Bueno, el premio de poesía se otorgó a “Memoria de poemas” (presentado por Efraín Antonio Rivera Caravantes, con el seudónimo “Yin”) después de revisar una verdadera marejada de participaciones.

¿Y qué tal la calidad de los trabajos presentados?

En términos generales, debo decir que se recibieron aplicaciones muy desiguales, pero algunas fueron bastante buenas.

Como “Memoria de poemas” .

Claro, este trabajo se destacó muy rápidamente. Es un conjunto de textos breves que poseen unidad de tono, clima y estilo particulares muy expuestos.

¿Y hay un sentimiento explícito en el trabajo del ganador en la rama de poesía?

Yo creo que son poemas en los que se sostienen emociones, de la misma manera en que una rama sostiene el peso de un pájaro. No fue difícil ponernos de acuerdo (entre los jurados), pues el texto era el más destacado. Sospechamos que detrás del seudónimo del autor, “Yin”, se encuentra una sensibilidad que se afina en la poesía y debe ser expuesta a la luz.