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Ganadores de Letras Nuevas
"Siempre hay gente reproduciendo violencia”
Erick Rivera
La ganadora de Letras Nuevas en la categoría de cuento hizo tiempo para una breve charla. El escenario de la historia, su casa; ella, la actriz.

Detalles / Karla Chávez
Un género literario para leer: cuento

Un género literario para escribir: novela

Un autor: Pedro Juan Gutiérrez, cubano

Un libro: “Trópico de cáncer”, de Henry Miller

Una película: “Más allá de los sueños”

Un deporte: ciclismo

Un equipo deportivo: no conozco de equipos

Un deportista: Pelé, por famoso

Un género musical: todos, menos rancheras

Un grupo o solista: América

Una profesión: periodismo

Un hobby: cantar

Un sueño: escribir para una revista




















Detalles / Efraín Antonio Rivera
Un género literario para leer: poesía

Un género literario para escribir: poesía

Un autor: Jorge Luis Borges

Un libro: “El otoño del patriarca”, de Gabriel García Marquez

Una película: “El piano”, de Jane Campion, 1996.

Un deporte: tenis

Un equipo deportivo: Real Madrid, “por decir algo”.

Un deportista: Nadia Comanecci
Un género musical: rock

Un grupo o solista: Dream Theater

Una profesión: vivir

Un hobby: oír música
Un sueño: seguir viviendo
































Detalles/ Manuel Arturo Guzmán
Un género literario para leer: poesía

Un género literario para escribir: poesía

Un autor: Mario Benedetti.

Un libro: “Ulises”, de James Joyce.

Una película: “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela, 1992.

Un deporte: la pereza.

Un equipo: Obvio: ninguno.

Un deportista: ídem.
Un género musical: rock clásico

Un grupo o solista: Jim Morrison.

Una profesión: usuario de la vida

Un hobby: beber café
Un sueño: Un rancho con paredes de madera, lleno de libros, con piscina y un bar.










Detalles/ Gerardo Javier Ramos Manzano

Un género literario para leer: la novela

Un género literario para escribir: la novela

Un autor: Gabriel García Márquez

Un libro: “Cien años de soledad”

Una película: “La vida es bella”

Un deporte: el fútbol

Un equipo deportivo: el Real Madrid

Un deportista: Raúl González

Un género musical: casi todo

Un grupo o solista: La Ley

Un profesión: ingeniería

Un hobby: navegar en Internet

Un sueño: escribir un libro

Karla tiene una hija y una sonrisa afable. Tan joven como está, ya afronta la vida con pies paquidérmicos: duros, fuertes, puestos en tierra. Vive con su familia, con su “compañero” (como ella llama a ese hombre en su vida) y con su hija.

Desde ya, esta joven, que cumplirá apenas 24 años en noviembre, dejará de percibir la vida como normalmente lo hacía: ella es la ganadora del certamen literario Letras Nuevas en la rama de cuento, por su texto “Grotesco”, que tiene como principal atractivo un tratamiento de la violencia que en ningún momento raya lo vulgar; más bien, prefiere una estética profunda, pulida bajo influencias distintas.

Hija de los números, amante de las letras

“Yo a la literatura llegué por imitación, porque desde pequeña veía a mi papá que se divertía horrores leyendo”, señala con franqueza, y sonríe, quizá, por el recuerdo de su padre.

Ese padre, Carlos Francisco Chávez, no es tan literato como se lo piensa. Es matemático. Ha trabajado durante años en la Escuela de Matemática de la Universidad El Salvador; pero también su esposa (la madre de Karla), Ana Miriam Salguero de Chávez, es matemática, y trabaja también en la UES. Hija de los números, amante de las letras.

“Lo que mi padre leía no eran libros tan adecuados para niños; en ellos, había malas palabras, sexo, etcétera”, señala.

Su cuento también “no es muy para niños”. “Grotesco”, el nombre del relato de Karla, viene de la realidad, en donde “la violencia es una constante”.

Relaciona el periodismo con su vida. “Me ha ayudado, porque me entero de lo que pasa en este país, su realidad; las secuelas que ha dejado la guerra son algo espantoso, y hay pocas formas de tratarlo porque no hay estructura social que intervenga o logre corregir esto. Siempre hay gente reproduciendo violencia.”

Un año y medio la separan para ser licenciada en Periodismo. Aunque ahora, dice, está dedica más a su hija, Suchit Violeta. “Es lo más importante en este momento de mi vida.”

El padre de Violeta también está interesado en las artes. Óscar Guardado es el nombre del joven teatrero.

El premio no dejó de admirarla, pues siempre hay dudas incluso por quien te lee en estos concursos, pero la satisfacción es grande. “Trataré de seguir escribiendo”, dice. “Creo que el concurso me va a servir en el crecimiento de todo autor”, augura.


La memoria temprana de Yin

Un pequeño informe del autor del poemario ganador del primer Certamen literario Letras Nuevas.

“Es como un informe, como en una oficina, un memoria de una época de mi trabajo”. Así explica Efraín Antonio Rivera Caravantes el título de su poemario, “Memoria de poemas”, el trabajo que se ganó al jurado de Letras Nuevas.

Un informe temprano, pues Efraín sólo tiene 21 años. Lleva tres años estudiando Relaciones Públicas y Comunicación, en la Universidad Tecnológica de El Salvador.

Soltando palabras

Efraín empezó a soltar poemas en el año 2000. Su evolución la marca su participación en el “círculo literario” que conduce la poeta Silvia Elena Regalado, en la Unidad de Cultura “Roberto Armijo”.

“Empezamos a hacer talleres de escritura creativa, éramos como 15, hoy quedamos tres, pero ya vemos otras cosas de historia y de autores, y vamos a empezar a ver las escuelas”, cuenta el joven poeta.

Es un lector versátil que admira a Mario Benedetti y a Jorge Luis Borges, así como a Julio Cortázar y a Gabriel García Márquez. Entre autores salvadoreños, destaca a Pedro Geoffroy Rivas y a Roque Dalton.

Le gusta la música, el rock en general, pero el grupo neoyorkino de rock progresivo Dream Theater, le cautivó. “Me gusta el rock y su irreverencia, lo que dice y cómo lo dice, aunque no son cosas muy bonitas.”

“Yo ya acepté que no nací músico”, confiesa, “pero tengo una guitarra y toco de vez en cuando para mí, y a veces para mi mamá y mis hermanos”.

Primer certamen

Respecto al certamen, dice que es la primera vez que expone su trabajo en un concurso: “Hice una selección de material que retrata un tiempo que me ha tocado vivir, y los poemas tienen bastante en común.”

Para firmar sus poemas utilizó el sonoro diminutivo que sus amigos le encontraron a su nombre, “Yin”; asegura que no tiene nada que ver con el lado negativo de nada, por quien quiera asociar algún “Yan”.

“Me puse seudónimo porque lo pedían las bases, pero yo uso mi nombre, aunque ya he pensado en algunos, pero no los uso”, explica.


“Actitudes-poéticas”

El nombre de un de poema suyo, sirvió para titular esta nota que habla del joven que lleva la Mención Honorífica Letras Nuevas.

Manuel Arturo Guzmán Marenco tenía “Algunas cosas por mencionar”. Juntó esas cosas en un poemario y lo puso a consideración de un jurado. Dice que es su primera vez en un concurso literario, y resultó con la Mención Honorífica de Letras Nuevas.

Manuel (“Manu”, para los amigos y para los jurados) nació en Villa El Triunfo, el 18 de mayo de 1980, “a las 6 de la tarde”, precisa. Pasó su niñez en Santiago de María y es en 1994 que se fue a San Salvador a sacar el bachillerato.

Empezó en esto de la poesía esperando el aventón de su hermano Mariano, que forma parte del Grupo Literario Tecpan, formado por estudiantes de la Universidad Dr. José Matías Delgado.

Manuel, que en 1997 ya estudiaba arquitectura en la “Matías”, cuenta que se quedaba esperando a su hermano mientras éste estaba reunido con los de Tecpan. “Me quedaba oyendo sus rollos y lo que leían, y de repente decía mis cosas, y así me fui metiendo más. No soy parte de Tecpan, sí voy a recitales con ellos y les muestro lo que escribo, pero nunca me reúno”.

En 1999 tuvo que volver a Santiago de María, en Usulután. Sus padres, Eduardo y María Delmy, no vieron con buenos ojos los “excesos” de su vida bohemia en la capital. Pero se llevó algo bueno: el interés por el arte. Ahora prepara un libro con tinte irreverente. Tiene la actitud. Esto apenas empieza.



Con éxito al primer intento

Gerardo Javier Ramos Manzano se percibe a sí mismo como un chico nada diferente a todos los de su edad (18). Con una recién comenzada carrera universitaria, piensa graduarse como ingeniero industrial dentro de algunos años. Eso sí, quiere ser un profesional que no sólo sepa de ingeniería, sino de muchas otras áreas.

Esa meta, recuerda, le quedó grabada en la mente desde que uno de sus profesores universitarios sentenció: “El ingeniero que sólo sabe de ingeniería, no es ingeniero”.

Así que, ni lento ni perezoso, se esfuerza por cultivar otras áreas. Entre éstas, la literatura, que ahora le ha dado una de sus mayores satisfacciones: la mención honorífica en la rama de cuento, en el certamen Letras Nuevas.

Y es que la literatura ha sido, desde que tiene conciencia, un interés primordial. A su edad ha leído ya mucha obra de Franz Kafka, de Gabriel García Márquez y de otros autores latinoamericanos.

“En estos momentos, estoy leyendo ‘Los versos satánicos’, de Salman Rushdie”, cuenta. Pareciera que sus lecturas fueran minuciosamente seleccionadas. Su tío, el cineasta Noé Valladares, es a quien este jovencito acude para que le recomiende libros y autores.

El reto

Pero todo este bagaje literario no le había servido aún para comenzar a explotar sus dotes de escritor hasta que se enteró del certamen Letras Nuevas. “Yo nunca había participado en concursos, pero tenía varias ideas (para cuentos) desde antes. Cuando me enteré del concurso, me llamó bastante la atención, sobre todo porque era para jóvenes”, asegura.

Una de estas ideas se concretó en “Cómo llega la muerte (mientras se descansa en paz)”, cuya primera página fue escrita al siguiente día de la convocatoria. La última se escribió un día antes del cierre.