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[Miradas]
Letras nuevas
Geovani Galeas


Mientras algunos ociosos se regodean en la queja sobre la situación nacional, casi 200 jóvenes menores de 24 años hacen un extraordinario esfuerzo creativo, y nos entregan igual número de relatos de una calidad notable. Hablo del certamen literario promovido por este periódico.

Después de leer todos esos trabajos, en calidad de jurado, me declaro impresionado por el vigor cultural que en su conjunto implican. La gran mayoría de estos relatos están muy bien escritos y proponen abordajes temáticos novedosos. No fue fácil hacer una preselección de veinte cuentos; luego, de cinco finalistas y finalmente elegir entre estos últimos al ganador.

A mi juicio, esta explosión de talento narrativo expresa, entre otras cosas, el saludable funeral definitivo de un simplismo ideológico que, en nuestra literatura, se condensó por desgracia en una escandalosa partidización de nuestra visión del mundo.

Estos jóvenes ya nada tienen que ver con aquellos lamentables dramones panfletarios que nos hicieron pasar por literatura lo que sólo era política aldeana. Y sin embargo, no son ajenos a la realidad nacional. Por el contrario, expresan inmejorablemente esa realidad, pero a partir de esa mediación metafórica que es la literatura.

El tema predominante en estos trabajos, casi el único, es la violencia. Pero ello está trasuntado en visiones fantásticas futuristas o intemporales y no necesariamente referidas a nuestras mínimas fronteras geográficas, o en piezas realistas de carácter psicológico, o en desconcertantes viñetas urbanas.

La mayoría de los trabajos de mayor calidad fueron escritos por mujeres, incluyendo el que mereció el premio, obra de Karla Suchit Chávez. Ella creó una imagen desnuda y brutal de la violencia que nos carcome: no la explica. La presenta sin más ante nuestros ojos como un espejo delatador de nosotros mismos, de nuestra miseria moral.

Estos jóvenes han cumplido, y muy bien. Ahora el desafío es para nuestros ociosos o despistados o anacrónicos editores... ¿Qué harán con estos talentos?, ¿seguirlos ignorando?