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Las Letras Nuevas, una muestra
Redacción de Cultura
cultura@laprensa.com.sv

Hoy presentamos extractos de las obras ganadoras y las menciones honoríficas de Letras Nuevas.




El primer Certamen de Cuento y Poesía Letras Nuevas anunció ayer el fallo del jurado. Cuatro plumas jóvenes se vieron recompensadas con este veredicto.

La frescura, la innovación y la calidad fueron características que el jurado —integrado por los escritores Sergio Ramírez, Miguel Huezo Mixco, Geovani Galeas y David Escobar Galindo— destacó en los textos.

Este día, como para tener una muestra de estos nuevos talentos de las letras nacionales, publicamos fragmentos de las dos obras ganadoras —“Grotesco”, presentado por Karla Suchit Chávez Salguero con el seudónimo “Florence Bathóry”, y “Memoria de poemas”, de Efraín Antonio Rivera Caravantes con el seudónimo “Yin”— y de las dos menciones honoríficas —“Cómo llega la muerte (mientras se descansa en paz)”, de Gerardo Javier Ramos Manzano con el seudónimo “Geramos”, y “Algunas cosas por mencionar”, de Manuel Arturo Guzmán con el seudónimo “Manú”.

Las obras serán publicadas completas en Revista Dominical del próximo 27 de junio, en una edición especial dedicada a Letras Nuevas.


“Grotesco”

Por Florence Bathóry

Cariconte se bajó del bus e inmediatamente sacó el cigarrillo que llevaba en la bolsa de la camisa, lo encendió y aspiró con ansiedad el humo. Era una desgracia que el bus se tardara más de una hora desde su trabajo hasta su casa, porque la necesidad de nicotina se hacía sentir justo en el medio de sus pulmones.

Lo único bueno de ese trayecto de mierda era que casi no había tráfico a esa hora, así se ahorraba ir sudando de la desesperación y de la rabia por ese montón de conductores incompetentes. Y además se ahorraba la angustia de ver aproximadamente setenta rostros distintos en el mismo bus, todos sin hablar, pétreos, fusionados en un solo sentimiento egoísta, con el insulto esperando entre los labios y con una mirada demasiado escrutada hacia su persona que siempre le provocaba la misma sensación de repugnante culpabilidad.

Lo bueno es que con el cigarro que se fumaba mientras caminaba para su casa se le despejaban todos esos pensamientos y empezaba a olvidarse de la insoportable existencia de las demás personas.

La calle se extendía solitaria y semioscura en algunos trechos. El ripio, la basura, el hedor y las defecaciones de personas y animales, escenario cotidiano para él, completaban a ratos el lienzo nocturno de ese sendero. A Cariconte le tenía sin cuidado, si acaso todo aquello únicamente le servía para recordarle lo asqueante de su vida, cuando por momentos una humedad cálida se levantaba de entre los tragantes a acariciar con sus miasmas la pituitaria del que pasaba por el lado.

De repente la vio, como a una cuadra, cruzando perpendicularmente la calle por donde él se desplazaba. El contraluz definía a la perfección la figura de la mujer: falda entallada y corta, chaqueta sastre, tacones, sería alguna secretaria u oficinista. Cariconte sintió una punzada de vacío en el estómago. Las manos se le llenaron de un sudor frío, la boca se le llenó de saliva y las mandíbulas se le entramparon...



“Cómo llega la muerte (mientras se descansa en paz)”

Por Geramos

Al abrir los ojos, sintió como si algo había cambiado mientras dormía, veía las cosas de un modo distinto, aunque no sabía el qué o por qué, lo único diferente era que el dolor de su brazo había desaparecido.

Se levantó de la cama y examinó toda la habitación en busca de detalles, pero aparentemente todo estaba igual: la mesita de noche junto a la cama con su reloj y su billetera, el enorme armario de madera de pino, la vieja pintura de un paisaje europeo y a su derecha, la pequeña ventana; y al otro extremo de la habitación, la puerta del baño y la otra que daba hacia la sala, cerradas como siempre, el escritorio negro con algunos papeles de la oficina, la lamparita que tenía desde el colegio y la silla frente al escritorio...


“Memoria de poemas”

Por Yin

SOLEDAD EN EL VACÍO

Sólo,

buscaba devolverle el camino

a mis pies cansados

de pisar el vacío.

AMULETO

Me tropecé con tu risa,

la recogí y ahora

pendiendo de mi cuello

es mi único amuleto.

NO ME RESPONDÁS

¿Desde cuándo

sos el gallo

que me despierta en la mañana?

UN DÍA

Amanecí

con la noticia de estar vivo,

amanecí con la idea

de escribirte un poema.

UN NUDO

Te me has vuelto

un nudo en la garganta,

un grito inaudible.

Por eso

sólo con desatarte

puedo dejar de morir.

UN AYER

Hoy no quiero nada.

No quiero escuchar el corazón del árbol,

no quiero ver las formas del cielo,

no quiero sembrar nada en el papel.

Hoy no quiero nada más que ser un río,

un río que se deja caer

en una cascada de sueños.



“Algunas cosas por mencionar”

Por Manú

MÁSCARAS

Cuantos ángeles visten nuestras manos y nos lavamos con cometas

Sin saber

que es más fácil desteñir nuestras uñas con el soplo de una sonrisa

Destruimos nuestras inocencias

en cada paso que saltamos

Nos vestimos de odio

y en nuestras espaldas crecen aves de rapiña

despreciando nuestras voces de niños

Aunque cantemos en calabozos rosados

nuestros labios serán hirientes

cuando desmenucemos las venas de las nubes

con nuestros corazones vagabundos