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"Siempre existe inconformidad después de escribir un poema”
Élmer L. Menjívar
cultura@laprensa.com.sv

Un escritor de poemas va entrando a la escena literaria nacional. “Carpe diem”, dice, y da sus apreciaciones sobre el oficio.




Es su segunda entrevista, y asegura aún sentirse extraño. Efraín Antonio Rivera Caravantes es un joven cauteloso, habla siempre con tono reflexivo y evita contundencia. Como buen estudiante de comunicaciones, trae su propia grabadora: guarda con mucho celo cada una de sus palabras.

Descubrió el mundo de las letras en un círculo literario en su universidad. Es un lector intuitivo. Dice que no esperaba ganar en Letras Nuevas. Es su primer concurso.

Además de estudiar y escribir, toca la guitarra, dibuja y practica serigrafía con sus propias camisas. También trabaja (“digo que trabajo”, aclara) en el negocio de fotocopias de su hermana, cerca de la Universidad de El Salvador.

¿Por qué la poesía?

Ése ha sido como el género que me ha nacido, el que he escrito desde que comencé, aunque también he escrito cuentos. Pero me gusta la poesía y es la manera en que se me ocurren las cosas. Es como una predisposición.

¿Crees que la poesía tiene más de predisposición que de aprendizaje?

Es algo que tiene que ver con la sinceridad y honestidad que uno tiene. En el caso del cuento, uno puede imaginar cosas, que pueden ser irreales, si bien con fundamento en la realidad, pero se puede agregar lo que uno quiere. En cambio la poesía es algo más personal.

¿Es más real la poesía?

Sí. Aunque el cuento tiene su parte real, pero ahí tenés la licencia de meterte en lo imaginario.

¿Cuál fue tu recurso de formación? ¿Cómo supiste que lo que estabas escribiendo no era una carta de amor o un reporte para el psiquiatra, y que eran poemas?

Quizá fue después de entrar al Círculo Literario con Silvia Elena Regalado. Antes yo escribía, pero no tenía la idea de lo que era la poesía. No tenía el concepto, por ejemplo, de qué era imagen. En el círculo fui comprendiendo qué es en realidad la poesía. Cuando sabés que es imagen, cuando leés autores, vas tomando conciencia de que no es sólo poner sentimiento, tenés que poner una forma, una intencionalidad.

Para ti, ¿qué tanto de emocional y qué tanto de racional tiene el acto creativo del poeta?

La poesía tiende a ser más emocional, pero hay mucho raciocinio. No sé qué tanto, pero habrá algunos que tengan más de uno que del otro.

¿Cuál ha sido tu acercamiento a la técnica literaria?

El taller me ha servido bastante. Roberto Laínez nos estuvo dando unas clases de poesía clásica y nos decía que no sólo poner una cosa cortada (en versos) como “yo / te / amo” ya es un poema. Sino que es más que todo la intencionalidad. En mi caso, el taller me ha servido bastante.

¿Has escrito alguna vez con estructuras clásicas?

Sí, tengo algunos. Como Laínez lo dice, que si bien uno no se dedicará a esas estructuras, uno debe tener el conocimiento.

¿Lees mucha poesía?

Sí. Leo de todo un poco, yo soy como intuitivo para leer. No voy a una librería a buscar un libro en especial. A veces veo a alguien leyendo en un bus y el libro me llama la atención. En ese afán he leído varias cosas.

¿Es la literatura lo central para tu vida o es un complemento?

Como dije antes, la poesía es algo bastante personal, y creo que me va a acompañar toda la vida, a menos que me vuelva loco o algo así. Uno nunca sabe qué le va a pasar mañana. “Carpe diem”, como decían los latinos. No es que no tenga planes a futuro, pero uno nunca sabe.

¿Cómo percibís el ambiente aquí y ahora para un joven que quiera hacer literatura?

El ámbito actual creo que se presta bastante para que cualquier escritor pueda exponer su obra, creo que los talleres literarios están ayudando bastante y se están proliferando. Yo veo bastante empuje, tanto a la literatura joven y a la no tan vieja.

¿Lees a “jóvenes” contemporáneos tuyos? ¿Conocías a los que publicaron en Nueva Palabra, de la Dirección de Publicaciones?

No es que haya leído un libro de Susana Reyes, o de ninguno, he leído algunos (poemas). Es gente que ya lleva más tiempo. A pesar de que son jóvenes, ya llevan su camino. Y por ejemplo, así como este premio (Letras Nuevas) es para literatura joven, ellos también tienen espacio.

Éste era tu primer concurso.

Sí. Uno está consciente de lo que tiene. Y antes no estaba seguro de lo que tenía, y por eso no lo había hecho. Desde el inicio del año me puse a ver qué había, y empecé a evaluar si podía participar o no.

¿Esperabas ganar?

Honestamente, no. No es menosprecio por lo que uno escribe, pero siempre existe inconformidad después de escribir un poema, eso de querer llegar a la perfección.


Otros lados del Yin

No es el Yan, ya lo dijo. Se trata de aficiones paralelas a las literarias.

¿Frecuentas eventos culturales?

Sí, es conocimiento. En la medida de que vas leyendo y conociendo otras cosas se amplía el campo visual, y eso influye en cómo escribís.

¿El cine?

También. Me gusta tanto ir a Cinemark como ver películas europeas o lo que sea.

¿Hay otra rama artística que te inquiete como creador?

En eso me quedé corto el otro día. Desde pequeño he tenido la habilidad de dibujar y pintar, hasta ahora lo he hecho sólo para mí. Pero puedo tener mi potencial en ese campo. Estuve en clases de pintura en la UES y de dibujo a lápiz en la UTEC, también tomé cursos de serigrafía. Esta camisa y la del primer reportaje yo las hice, el dibujo, que es como mi logo, y la serigrafía.

Versátil

Todo lo he llevado a la par, pero la poesía es lo que más he desarrollado. ¡Ah! y otra cosa es que siempre he querido cantar.

¿Se te da lo del canto?

No mucho, pero me gustaría tomar un curso para modular la voz y hacerlo más en serio.