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Todos menores de 25 años. Tenían frente a sí una mesa de manteles largos con tres respetables escritores salvadoreños, un presidente de CONCULTURA, dos editores y un empresario periodístico. Ellos, los ganadores del certamen de poesía y cuento
Letras Nuevas, tan jóvenes, fueron el único motivo y el legítimo centro de atención la noche de ayer en el auditórium del Museo David J. Guzmán.
Se entregaron cuatro premios. Ahí estaban Karla Suchit Chávez, ganadora en la rama Cuento; Efraín Rivera, ganador en la rama Poesía. Con ellos Gerardo Ramos, mención honorífica en Cuento, y Manuel Arturo Guzmán, mención honorífica
en Poesía. Les acompañaron sus familiares.
Diplomáticos, intelectuales y escritores también se unieron a la solemne actividad.
Víctor Huezo, editor de la sección Cultura de LA PRENSA GRÁFICA, abrió el evento y presentó la mesa de honor. Uno a uno: José Roberto Dutriz, director ejecutivo de LA PRENSA GRÁFICA; Héctor Silva Ávalos, jefe de Redacción;
Geovani Galeas, David Escobar Galindo y Miguel Huezo Mixco, jurados; Federico Hernández, presidente de CONCULTURA. Se mencionó al escritor nicaragüense Sergio Ramírez, presidente del jurado del certamen Letras Nuevas, que no pudo asistir por problemas de salud.
Palabras sabias para oídos nuevos
Ante la mirada incrédula de unos, y la actitud como desinteresada de otros, los jóvenes premiados escucharon las apreciaciones de Escobar Galindo.
El poeta e intelectual salvadoreño destacó el extraordinario impulso que tienen los jóvenes que están escribiendo en el país.
Recomendó constancia y enfatizó que ahora empieza la verdadera prueba. Hoy ellos, en tanto autores y cuyo material literario ya es de dominio público, y los ojos que los leerán ya no los verán como concursantes jóvenes, sino como candidatos a ser
considerados buenos, mediocres o malos literatos.
Federico Hernández habló de la juventud, que en literatura no es biológica, y del proceso que implica la buena obra. La literatura es vocación, pero también es trabajo; es inspiración pero también es oficio, recordó el
funcionario, que también es escritor.
Un parte aguas
Dutriz calificó esta jornada como un concurso literario sin precedentes en la historia del periodismo salvadoreño. Sus palabras se dirigieron agradecidas a todos los involucrados, jurados, instituciones y empresas que en alguna medida acompañaron este proceso
que quiso ser íntegro y orientado a la formación.
La red de Casa de la Cultura, de CONCULTURA, divulgó en todos los rincones del país la convocatoria. El Grupo Editorial Santillana hizo posible la participación de sendas plumas en eventos y publicaciones de motivación y estimulación creativa.
Dutriz cerró agradeciendo a los ganadores su trabajo y la calidad de sus obras. Luego procedió a entregar los premios y a anunciar la publicación especial de los trabajos ganadores en la edición de la Revista Dominical del próximo 27 de junio, que contendrá
las obras premiadas.
Este Certamen marca un parteaguas en la historia del periodismo cultural de El Salvador, sentenció Dutriz. Para terminar agregó: Agradecemos a todos ustedes por compartirlo con nosotros y reconocemos el mérito de los talentos que LA PRENSA GRÁFICA
ha descubierto con este certamen.
La gala terminó. Fueron varios minutos de gloria, que no fueron más que un empujón, quizás violento, para que aprendan a nadar en estas aguas, que ojalá les traigan galas nuevas.
Atisbos de personalidad
Las jóvenes promesas acudieron temprano. Eran acompañados por sus familias, amigos y compañeros de oficio. En sus atuendos reflejaban también una actitud. Los cuentistas, los más formales, de traje él, y ella de pantalones blancos, chaqueta de
cuero tipo sastre.
Los poetas, por su lado, optaron por lo cotidiano, camisa negra tipo polo uno, y mangas cortas de botones el otro, por fuera de los pantalones de pana y mezclilla.
Pero no se equivoque, no es que importe la elección del diseño, como en un evento hollywoodense, importa la proyección que buscan cuando están pasando por una escena literaria.
También tuvimos exhibición de independencia. Suchit quiso hablar, y habló, agradeció al recibir su premio y se manifestó de acuerdo con las recomendaciones de los que hablaron. Efraín y Gerardo dieron las gracias también a Dios, a su familia
y a los amigos. Manuel casi asusta, tenía sed y bebió, aprovechó la cercanía del vaso de Escobar Galindo, procedió a agradecer a Dios y a sus compañeros de letras, despidiéndose con un Peace and love.
¿El protocolo siempre será extraño a las promesas literarias? Ojalá que sí.
Mención cuento. Gerardo Ramos recibe diploma de manos de José R. Dutriz.
Mención poESíA. Manuel Arturo Guzmán viajó desde su natal Usulután.
Poesía joven. Efraín Antonio Rivera, ganador en la rama Poesía.
La novel cuentista. Karla Suchit Chávez asombró al jurado con su cuento Grotesco.
La palabra. El poeta y miembro del jurado David Escobar Galindo se dirigió al público durante la premiación.
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