Doña Alba Marina, en compañía de su hija mayor, Iliana. La familia Dimas ha seguido de cerca el desarrollo del certamen.
Mamá de Miss El Salvador planeaba viajar hoy a Tailandia: r
“Ya tenía muchas ganas de estar con Irma”

Henry Mejía León
vivir@laprensa.com.sv

Doña Alba Marina de Di-mas tenía previsto partir este día a Tailandia para apoyar a su hija en la fase final del certamen Miss Universo. Hoy, tendrá que esperar hasta nuevo aviso.

Notibellas

Religiosos indignados

El grupo de reinas de la belleza que aspiran a convertirse en Miss Universo 2005 se han convertido en blanco de las críticas y la indignación de religiosos y autoridades de Tailandia al posar en bikini ante los templos budistas. Las candidatas no entraron en los lugares religiosos en paños menores, pero sus pieles parcialmente descubiertas ha sido demasiado para algunos. Efectivamente, el Gobierno de Tailandia ordenó ayer a la organización del concurso que excluya de su video oficial las imágenes en mención porque “difaman la reputación del país anfitrión”, por lo tanto, no podrán ser vistas en la transmisión mundial.

Centro de vigilancia

Por otra parte, la censura tailandesa, para la que lo aceptable tiene una medida que se traduce en centímetros de ropa, presta estos días suma atención a las apariciones públicas de las 82 chicas y a sus prendas. “Centro de vigilancia” indica el letrero colocado en la puerta de entrada a la amplia oficina ubicada en la última planta del vetusto edificio contiguo al Ministerio de Cultura de Tailandia.

Con mucha ilusión había estado preparando las maletas, acomodando, a-demás, las cosas que Irma le pidió que le llevara; pero los cambios climatológicos que se tiene previsto a-fecten al país la hizo cambiar de planes.

De hecho, cuando Vivir conversaba con doña Marina en la intimidad de su hogar recibió la llamada telefónica de don Eddie González, director de la Organización Miss El Salvador, que le notificó que todos los vuelos habían sido suspendidos.

“Ante la naturaleza, no se puede hacer nada”, dijo con resignación la mamá de la bella.

Y es que, aunque ha sido relativamente poco el tiempo el que esta mujer ha estado separada de su hija, para ella ha sido como una eternidad.

“Afortunadamente, gracias a LA PRENSA GRÁFICA y a los otros medios, he estado pendiente día a día de lo que ella va realizando. Me siento tranquila, porque sé que ella está bien, que está disfrutando su trabajo”, dijo De Dimas.

Se siente su ausencia

La ausencia física de su hija ha hecho a doña Marina por momentos e inconscientemente, actuar como si ella estuviera en casa. Nada menos ayer le ocurrió algo curioso a la hora de servir el desayuno para sus hijos (en total son cuatro hembras y un varón).

“Yo me levanto a prepararles el desayuno a mis hijos, y los voy llamando uno a uno, porque van bajando de sus habitaciones en orden. Hoy (ayer) serví un plato más y la llamé en voz alta (a Irma), ¡en eso me acordé de que no estaba!”, recuerda doña Marina.

Para su dicha, a los pocos minutos, Irma la llamó por teléfono para contarle que ya le había reservado habitación en un hotel cerca del de donde ella está alojada con el resto de las misses.

“Aproveché para decirle que estaba orgullosa de ella. Después me dijo: ‘Pero, ¿y cómo se dan cuenta?’ Le dije: ‘Aquí te sacan todos los días en los periódicos’”, indicó.

Don José Alberto, el padre de Irma, no se encontraba en casa a la hora de la entrevista; sin embargo, su esposa asegura que él es uno de los más entusiasmados.

“Él está viviendo el momento. Lo divertido es que nosotros nunca hemos estado al tanto de los concursos de belleza, pero este fin de semana hemos pasado en la computadora buscando en todos los sitios en internet. Él me dijo que nunca pensó que iba a estar tan pendiente de un certamen y por eso es quien más habla con ella para darle ánimos”, destacó.

Y qué decir de los demás miembros del clan Dimas, las hermanas, quienes exclaman a cada momento: “¡Ay, yo quisiera ir a ver a Irmaaaa!”.