¡La corona se quedó en América!

carolina Meléndez
vivir@laprensa.com.sv

Las suposiciones y especulaciones que se manejaron desde un principio pusieron punto final cuando una de las favoritas, la canadiense, Natalie Glebova, se coronó como Miss Universo 2005.

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La nueva Miss Universo, Natalie Glebova, de Canadá, junto a Jennifer Hawkins, Miss Universo 2004.




 

Irma hizo un buen papel, se desenvolvió muy bien. Estamos muy orgullosos.”

Irma de Dimas, abuelita de Irma

 

 

Fue una gran emoción verla allí, fue un gran trabajo el que hizo en Tailandia.”

Iliana, hermana de Irma.

 

 

Estoy orgulloso como padre, porque ella llegó allí no solo por su belleza física, sino también por su preparación.”

Don José Dimas, padre de Irma.

 

Entre las 15 semifinalistas, pudieron colarse solo cinco latinas. Los países seleccionados fueron:

Miss Canadá,

Natalie Glebova

Miss Estados Unidos,

Chelsea Cooley

Miss Grecia,

Evangelina Aravi

Miss Indonesia,

Artika Sari Devi

Miss Israel,

Elena Ralph

Miss Latvia,

Ieva Kokorevica

Miss México,

Laura Elizondo

Miss Noruega,

Helene Traasavik

Miss Perú,

Debora Sulca

Miss Puerto Rico,

Cynthia Alavarría

Miss República Dominicana,

Renata Soñé

Miss Sudáfrica,

Claudia Henkel

Miss Suiza,

Fiona Hefti

Miss Trinidad y Tobago,

Magdalene Walcott

Miss Venezuela,

Mónica Spear

Sorpresa o no, la sucesora de la australiana, Jennifer Hawkins tiene nombre. Con un elegante vestido color blanco que dejaba lucir su espigada figura. Natalie Glebova, de 23 años, fue coronada como la nueva Miss Universo 2005, mientras que otra favorita, Miss Puerto Rico, Cynthia Alvarría, quedaba como primera finalista y la dominicana, Renata Soñé, como segunda finalista. Mientras, que la primera en dejar las cinco finalistas fue la venezolana, Mónica Spear, seguida de Laura Elizondo, Miss México.

Tal y como estaba previsto, el espectáculo inició a la hora indicada, con un despliegue de belleza de las 81 chicas, todas radiantes con sus vestidos rojos y morados en lugares emblemáticos del país sede, y posteriormente en el escenario mostraron sus dotes artísticos acompañándose de un grupo de bailarines tailandeses, mientras cientos de banderas de países de todo el mundo eran ondeadas por los asistentes al Impact Arena.

Predominio americano

Llegado el momento de escuchar los nombres de los 15 países semifinalistas de los 81 en competencia, se nombraron algunos que no figuraron como favoritos a lo largo del certamen: Israel, Grecia y Latvia sorprendieron; sin embargo, cuando el número se redujo a cinco, hubo un notorio predominio de América y del Caribe.

México, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y Canadá borraron del mapa incluso a Estados Unidos.


Emoción y muchos nervios en la casa de Irma

Los amigos y demás parientes de la familia Dimas se reunieron anoche en la casa de Irma para ver unidos el desempeño de la consentida reina de belleza de El Salvador.

Sodas, boquitas, emparedados y cervezas frías. La sala de la casa de los Dimas estaba más alegre que de costumbre, y con mucha razón. En ese hogar, como en miles del país, las miradas estaban clavadas en la pantalla que proyectaba segundo a segundo los detalles de uno de los máximos eventos de belleza mundial, Miss Universo.

Y cómo no, si ante los ojos de don Pepe Dimas desfilaba su hija, arrancando alaridos de las gargantas de sus primos, tíos y sobrinos cada vez que aparecía con su sonrisa de nácar frente a las cámaras.

La emoción se vivió a flor de piel, cada uno de los miembros del clan Dimas expresaba sus sentimientos de diversas maneras: “Qué linda se ve”, “Preciosa”, “Qué chula”, “Qué lindo se arregló el cabello”. Eran solamente algunas de las frases que escapaban de los labios de la gente más cercana a Irma, la joven que de niña daba batería en casa.

Ánimos a pique

Pero, la tensión y los nervios hicieron palpitar con más intensidad los corazones de los “veintipico” miembros de la familia allí reunidos cuando llegó rápidamente el momento de anunciar los nombres de las 15 finalistas.

Los anfitriones fueron nombrando una a una a las privilegiadas. Solo faltaba un nombre, y una extraña mezcla de tristeza, desilusión, pero también de alegría, envolvió el ambiente cuando se mencionó el último nombre de la finalista, que no era el de Irma Dimas, Miss El Salvador.

“¡No importa, no importa!”, decían a coro las hermanas y primos de Irma, a la vez que aplaudían en honor de la ausente.

En una esquina, en la penumbra de la salsa, don Pepe, el padre de Irma, tomaba con serenidad la unánime decisión del jurado, y mientras sostenía la casi vacía botella de cerveza, decía a Vivir en sociedad: “Ella ha hecho un trabajo extraordinario en Tailandia. Este es un paso más en su reinado, la vida sigue adelante y ella tiene muchos compromisos acá y en el extranjero para representar dignamente, como lo ha hecho en Bangkok, a nuestro país”.

Por su parte, Iliana, la hermana mayor de Irma, quien a pesar de tener dibujada cierta tristeza en la mirada, decía con entusiasmo: “Lastimosamente, no quedó en las 15 finalistas, pero igual, estoy superorgullosa de ella”.

Para la familia, Irma es una ganadora y así lo fue para muchos salvadoreños que, desde diversos foros, se dieron a la tarea de apoyarla con todas sus energías.

“No cualquiera puede llegar a participar en un certamen como este solo por la belleza tácita, definitivamente tiene que ser una mujer integral, la sociedad así lo exige”, meditaba don Pepe.