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Irma hizo un buen papel, se desenvolvió muy bien. Estamos muy orgullosos.”
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Fue una gran emoción verla allí, fue un gran trabajo el que hizo en Tailandia.”
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Estoy orgulloso como padre, porque ella llegó allí no solo por su belleza física, sino también por su preparación.”
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Entre las 15 semifinalistas, pudieron colarse solo cinco latinas. Los países seleccionados fueron:
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Miss Canadá,
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Natalie Glebova
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Miss Estados Unidos,
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Chelsea Cooley
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Miss Grecia,
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Evangelina Aravi
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Miss Indonesia,
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Artika Sari Devi
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Miss Israel,
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Elena Ralph
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Miss Latvia,
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Ieva Kokorevica
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Miss México,
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Laura Elizondo
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Miss Noruega,
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Helene Traasavik
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Miss Perú,
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Debora Sulca
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Miss Puerto Rico,
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Cynthia Alavarría
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Miss República Dominicana,
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Renata Soñé
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Miss Sudáfrica,
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Claudia Henkel
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Miss Suiza,
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Fiona Hefti
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Miss Trinidad y Tobago,
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Magdalene Walcott
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Miss Venezuela,
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Mónica Spear
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Sorpresa o no, la sucesora de la australiana, Jennifer Hawkins tiene nombre. Con un elegante vestido color blanco que dejaba lucir su espigada figura. Natalie Glebova, de 23 años, fue coronada como la nueva Miss Universo 2005, mientras que otra favorita, Miss Puerto Rico, Cynthia Alvarría, quedaba como primera finalista y la dominicana, Renata Soñé, como segunda finalista. Mientras, que la primera en dejar las cinco finalistas fue la venezolana, Mónica Spear, seguida de Laura Elizondo, Miss México.
Tal y como estaba previsto, el espectáculo inició a la hora indicada, con un despliegue de belleza de las 81 chicas, todas radiantes con sus vestidos rojos y morados en lugares emblemáticos del país sede, y posteriormente en el escenario mostraron sus dotes artísticos acompañándose de un grupo de bailarines tailandeses, mientras cientos de banderas de países de todo el mundo eran ondeadas por los asistentes al Impact Arena.
Predominio americano
Llegado el momento de escuchar los nombres de los 15 países semifinalistas de los 81 en competencia, se nombraron algunos que no figuraron como favoritos a lo largo del certamen: Israel, Grecia y Latvia sorprendieron; sin embargo, cuando el número se redujo a cinco, hubo un notorio predominio de América y del Caribe.
México, República Dominicana, Puerto Rico, Venezuela y Canadá borraron del mapa incluso a Estados Unidos.
Emoción y muchos nervios en la casa de Irma
Los amigos y demás parientes de la familia Dimas se reunieron anoche en la casa de Irma para ver unidos el desempeño de la consentida reina de belleza de El Salvador.
Sodas, boquitas, emparedados y cervezas frías. La sala de la casa de los Dimas estaba más alegre que de costumbre, y con mucha razón. En ese hogar, como en miles del país, las miradas estaban clavadas en la pantalla que proyectaba segundo a segundo los detalles de uno de los máximos eventos de belleza mundial, Miss Universo.
Y cómo no, si ante los ojos de don Pepe Dimas desfilaba su hija, arrancando alaridos de las gargantas de sus primos, tíos y sobrinos cada vez que aparecía con su sonrisa de nácar frente a las cámaras.
La emoción se vivió a flor de piel, cada uno de los miembros del clan Dimas expresaba sus sentimientos de diversas maneras: “Qué linda se ve”, “Preciosa”, “Qué chula”, “Qué lindo se arregló el cabello”. Eran solamente algunas de las frases que escapaban de los labios de la gente más cercana a Irma, la joven que de niña daba batería en casa.
Ánimos a pique
Pero, la tensión y los nervios hicieron palpitar con más intensidad los corazones de los “veintipico” miembros de la familia allí reunidos cuando llegó rápidamente el momento de anunciar los nombres de las 15 finalistas.
Los anfitriones fueron nombrando una a una a las privilegiadas. Solo faltaba un nombre, y una extraña mezcla de tristeza, desilusión, pero también de alegría, envolvió el ambiente cuando se mencionó el último nombre de la finalista, que no era el de Irma Dimas, Miss El Salvador.
“¡No importa, no importa!”, decían a coro las hermanas y primos de Irma, a la vez que aplaudían en honor de la ausente.
En una esquina, en la penumbra de la salsa, don Pepe, el padre de Irma, tomaba con serenidad la unánime decisión del jurado, y mientras sostenía la casi vacía botella de cerveza, decía a Vivir en sociedad: “Ella ha hecho un trabajo extraordinario en Tailandia. Este es un paso más en su reinado, la vida sigue adelante y ella tiene muchos compromisos acá y en el extranjero para representar dignamente, como lo ha hecho en Bangkok, a nuestro país”.
Por su parte, Iliana, la hermana mayor de Irma, quien a pesar de tener dibujada cierta tristeza en la mirada, decía con entusiasmo: “Lastimosamente, no quedó en las 15 finalistas, pero igual, estoy superorgullosa de ella”.
Para la familia, Irma es una ganadora y así lo fue para muchos salvadoreños que, desde diversos foros, se dieron a la tarea de apoyarla con todas sus energías.
“No cualquiera puede llegar a participar en un certamen como este solo por la belleza tácita, definitivamente tiene que ser una mujer integral, la sociedad así lo exige”, meditaba don Pepe.
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