Con los pies en su tierra

Henry Mejía León
vivir@laprensa.com.sv

Irma Dimas, nuestra representante en el concurso Miss Universo, que recientemente se llevó a cabo en Tailandia, regresó ayer al país. Fue recibida cálidamente por amigos y familiares.



A pesar del cansancio del viaje, la bella salvadoreña sonrió a cuanta persona se le cruzaba a su paso. Su cautivadora sonrisa se puso de manifiesto.


Detalles
Una de las ausencias más notorias fue la de don José Dimas, el papá de Irma, quien no pudo estar presente por la mañana debido a compromisos laborales.

También extrañó la ausencia del “galán” (se reserva su nombre identidad) de Irma en el aeropuerto y a la llegada a la casa de esta. Finalmente, el chico apareció bastantes minutos después de que Irma degustara un plato de pupusas revueltas en compañía de su gente.

Otras de las ausencias sentidas fue la de don Eddy González, director de Miss El Salvador, quien no asistió debido a que recientemente sufrió un accidente casero que lo ha obligado a guardar reposo.

A pesar de estar ya en la intimidad de su hogar, quizás por la costumbre, Irma no se quitó la banda de Miss El Salvador aún a la hora de desayunar.

“Me sentí triste porque no clasifiqué”
Luego de casi un mes de intensa actividad en Tailandia, ayer, en la comodidad de uno de los sofás de su casa, Irma contó a LA PRENSA GRÁFICA cómo vivió la experiencia de representar al país en el concurso que se llevó a cabo el pasado 31 de mayo en Tailandia.

“La verdad es que me sentí triste porque no clasifiqué, pero después me sentí feliz por haber hecho un buen trabajo, ya que al ver que éramos 81, solo 15 tenían la oportunidad de ser finalistas”, dijo.

La salvadoreña aseguró que la mayoría de las concursantes estuvo de acuerdo con la elección de Natalie Glebova, Miss Canadá, como la nueva Miss Universo.

“Ella es bien sencilla, tiene ángel y carisma, y eso es bien importante”, destacó Irma.

La salvadoreña contó que posterior a la elección de Miss Universo, las participantes fueron agasajadas con un almuerzo; luego, cada quien tuvo la oportunidad de salir a donde quisiera, ya sin la vigilancia de las chaperonas que las cuidaron durante el certamen.

“Yo aproveché la tarde para hacer algunas compras junto con mi mami por la ciudad. En la noche, hubo una cena y una fiesta en una discoteca. Luego de compartir en la disco, me dirigí al hotel porque tenía que estar a las 4 de la mañana en el aeropuerto.”

Irma tuvo que tomar un avión que la llevó de Bangkok hasta Tokio (Japón), luego a San Francisco, y de esta ciudad hasta Los Ángeles, California, en donde pasó varios días en compañía de parientes radicados en ese estado y de otros que llegaron a visitarla.

Chat con Irma Dimas
Si quieres conversar con Irma Dimas, Miss El Salvador, Vivir te invita a conectarte este día, a partir de las 11 de la mañana, a nuestro sitio web: www.laprensa
grafica.com. Irma contestará personalmente todas tus preguntas y habrá sorpresas para los cibernautas que ingresen al sitio.


Ni la madre ni su bella hija pudieron pegar los ojos durante toda la noche y la madrugada; es que los vuelos desde Los Ángeles, California, a El Salvador no por gusto son considerados “matadores”.

Aun así, con todo y unas ojeras disimuladas con corrector, Irma Dimas, quien quedó en el 19.º lugar entre 81 concursantes, apareció radiante con su traje blanco y orgullosa, atravesada en su pecho, la banda que le da el título de Miss El Salvador.

“Estoy emocionada porque ya estoy de regreso y puedo ver a mi familia y amigos, ya podré descansar tranquila. Tengo el sentimiento de haber vivido una experiencia muy linda que no se va a repetir, pero de la que me quedará un gran recuerdo”, decía una Irma que mostraba los ojos algo “chinitos” por el sueño.

Mientras, en la salida de pasajeros estaban su hermana mayor, Iliana, sus abuelos paternos, su amiga Flor Machado y muchas otras personas ajenas a ella, pero que no se perdieron detalle alguno de la llegada de la simpática joven.

Y claro, luego de las sonrisas ante las cámaras y de conversar con una reportera de televisión, vino lo inevitable, que rodaran lágrimas de alegría y emoción al abrazar a los queridos abuelitos.

“Estoy feliz de verla, gozosa, porque hizo un gran papel, la esperábamos con los brazos abiertos”, expresaba doña Irma, la abuelita paterna de quien la joven heredó el nombre.

Mientras, Iliana —que es tan guapa como su hermana—, decía: “La extrañaba mucho, ya me hacía falta Irma, ¡hasta para pelear un poco!”, decía Iliana en broma y con una sonrisa en elrostro.

“Fue emocionante estar en un país lejano, con una rica cultura y con gente maravillosa. Verla participar en un concurso como Miss Universo y vivir la experiencia en el propio lugar. La vamos a seguir apoyando, porque esto sigue y ella está dispuesta a seguir adelante”, expresaba doña Marina, la mamá de Irma.

Por su parte, Flor Machado, su amiga de infancia, también estaba allí, orgullosa de Irma: “Estoy superemocionada de volverla a ver y feliz por lo que hizo”.

Un pick up de la organización Miss El Salvador esperaba por el equipaje de Irma: un total de seis maletas y dos cajas conteniendo, además de todo su vestuario, los muchos recuerdos que se trajo del país de la sonrisa. Por suerte, no se le quedó ninguna valija, todo su equipaje llegó sano y salvo.

En el calor del hogar

No menos cálida que la bienvenida en el aeropuerto fue el recibimiento que “Mimita” (como la llama cariñosamente su familia) recibió en su casa, en Antiguo Cuscatlán, a eso de las 7:30 a.m., de una mañana pintada con perezosas nubes grises y un poco de calorcito veraniego.

Allí también, amigos y demás familiares la esperaban con globos, pan dulce, café, jugo de naranja y algo que no podía faltar en un hogar salvadoreño: las tradicionales pupusas de arroz por las que Irma se moría.

Durante una buen parte de la mañana, muchos familiares de Irma hicieron acto de presencia, mientras doña Marina narraba sus aventuras en Bangkok, mostraba recortes de periódico o contaba cómo la gente reconocía a una popular Irma en los centros comerciales tailandeses.

Ayer, el tema de conversación durante todo el día en el seno del hogar Dimas fue la participación de la “Mimita” en un certamen de ensueño, en una tierra marcada por el misticismo, la religiosidad, el misterio y el encanto oriental.