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Revista ELLA

SALUD
Con vista al mar

Para que los lentes de contacto te proporcionen una agudeza visual óptima y no sean molestos, es una condición indispensable que los limpies y desinfectes diariamente, especialmente cuando se encuentran expuestos a agresores externos como la brisa, la arena, el agua, el cloro y la sal.


Los lentes de contacto son dispositivos que van aplicados directamente sobre la superficie del ojo, convirtiéndose en una alternativa estética para lograr una mejor visión en personas con diferentes alteraciones visuales. Éstos comenzaron a usarse desde hace algunas décadas, y sus primeras versiones estaban hechas de un material duro, que con el tiempo fue evolucionando hasta los superflexibles y descartables que puedes encontrar hoy en el mercado. La diferencia es que los primeros son rígidos y se recomiendan cuando una persona tiene graduaciones muy altas. En raras ocasiones pueden usarlos las personas que son intolerantes a lentes de contacto blandos. Éstos últimos son lentes mucho más dóciles, flexibles, fáciles de adaptar a casi cualquier ojo y existen en presentaciones desechables. Son los más utilizados en la actualidad en todo el mundo y en términos generales tienen más ventajas que desventajas, aunque el riesgo de intolerancia o alergias se mantiene. De igual forma, utilizarlos en ambientes expuestos al agua no es recomendable, ya que se pueden salir o adquirir microbacterias u hongos con mayor facilidad.

Si eres una de las personas que usan lentes de contacto, lo más recomendable es que no los utilices en playas o piscinas, aunque si por la graduación dependes de ellos, debes ser muy cuidadosa de no bañarte en piscinas, pues todas ellas lo que tienen es agua estancada, llena de productos químicos y son una fácil fuente de infecciones oculares.

En el mar es menos riesgoso el baño (respetando las mareas por supuesto), ya que el agua se encuentra en constante movimiento.

Para prevenir cualquier enfermedad debes ser sumamente cuidadosa de su limpieza. Usar lentes oscuros de protección, la mayor parte del tiempo también, te ayudará para que tus ojos no se resequen, así como mantener gotas lubricantes y las soluciones salinas de los lentes a la mano. Debes tener, además, gafas graduadas de emergencia.


Marea roja

Durante las vacaciones de verano es muy común que se consuman platillos cuyos ingredientes principales son los mariscos. Aunque si bien es cierto son deliciosos, algunas personas con predisposición a la alergia pueden desarrollar síntomas de picazón, ronchas, náuseas o vómitos, diarrea o dificultad para respirar debido a que comieron algún marisco, generalmente moluscos como el caracol o crustáceos como la langosta, camarones o cangrejo. Esto puede deberse a que estas personas no toleran las proteínas de estos sabrosos animales, pues suelen resistir el calor de la cocción y a los ácidos de la digestión. Quienes son alérgicos a los mariscos también suelen desarrollar asma, o dificultad para respirar con solo inhalar el humo donde se están asando y cociendo.

Otra de las causas que provoca este tipo de intoxicación es cuando los mariscos se encuentran infectados y es más común en mejillones, almejas y ostras infectados por la bacteria Salmonella typhi o la Escherichia coli o por otros virus como el Norwak. Sin embargo, la correcta refrigeración y cocción previene en gran parte estas intoxicaciones.


Refréscate

El sudor, muchas veces desagradable para algunas personas, es un mecanismo del cuerpo para refrescarse. Aparece cuando haces ejercicio o sube la temperatura ambiente y en más de alguna ocasión te ha hecho pasar un mal rato porque te ha restado seguridad y confianza, pero es un mal necesario.

El sudor es un líquido compuesto por agua, sales minerales y toxinas producido por las glándulas sudoríparas situadas debajo de la piel. En algunas ocasiones también está formado por sustancias aromáticas, por ejemplo, después de comer ajo o sardinas el sudor puede adquirir este olor. Su función es regular la temperatura corporal, ya que cuando se evapora de tu piel reduce el exceso de calor. También interviene en la eliminación de sustancias nocivas para la salud.

Normalmente sudas algo más de un litro al día en condiciones de reposo, que aumenta hasta un litro por hora si realizas algún ejercicio. Los deportistas de élite, como los boxeadores o los futbolistas, pueden llegar a los cuatro o cinco litros por hora.

Sin embargo, esta cantidad no es estable a lo largo de la vida, ya que los niños y los ancianos sudan menos que los adultos, debido al grado de madurez de las fibras del sistema nervioso que regula las funciones automáticas como la sudoración. Además, factores externos como la temperatura ambiente y la humedad también influyen.


La piña, una fruta excelente

La piña es originaria de Suramérica, concretamente de la región de Paraná, que se encuentra entre Brasil, Paraguay y Argentina. Los indios caribes fueron lo responsables de su expansión a través del comercio y del cultivo en las islas del Atlántico y el Mar Caribe. Los indios la llamaban ananás, que en su lengua significaba “fruta excelente”. Los españoles la introdujeron en Europa donde se convirtió en un símbolo de riqueza y estatus porque era muy costosa, por lo que solo era exhibida en grandes ocasiones.

Además de su delicioso sabor, la piña también resulta ser muy buena para la digestión. Es refrescante, laxante y depurativo. Contiene ácido cítrico, yodo, potasio y fructosa, que es el azúcar contenida en las frutas. Tiene un alto contenido de agua y fibra, pero pocas calorías. Otro beneficio que trae al organismo es que ayuda a digerir más fácilmente las proteínas de los alimentos si ingieres un pedazo de piña antes. Si la tomas en jugo creará una sensación de saciedad, lo cual la hace ideal para complementar dietas para perder peso. Es muy buena para ayudar a solucionar problemas de estreñimiento, pero si padeces de úlcera es conveniente que evites su consumo. También contiene vitamina C, que contribuye a equilibrar la piel grasa. Ahora bien, si aplicas una mascarilla de piña durante 15 minutos en tu rostro, tres días a la semana, tendrás bajo control el brillo de la piel.