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Revista ELLA

PAREJA

De Venus y de Marte

Seguramente has escuchado o incluso hecho comentarios como: Somos tan diferentes, jamás nos vamos a entender, las mujeres nunca van a manejar bien, los hombres jamás entenderán lo que es la intuición... Somos de diferentes planetas.

Para nada, somos iguales y debe existir equidad de sexos en el acceso a los mismos puestos de trabajo, de salario y de oportunidades. Hombre y mujer sólo se diferencian por sus órganos sexuales.

 


Hombres y mujeres parecen hablar y pensar de forma completamente diferente. Aunque hay voces que se levantan afirmando que la igualdad de los sexos es una verdad absoluta, no se desconoce que las diferencias entre el hombre y la mujer son profundas y que vale la pena conocerlas para llevarnos mejor.

Uno de los primeros en describir detalladamente las diferencias entre el hombre y la mujer fue nada menos que el filósofo griego Aristóteles, quien vivió hace veinticuatro siglos. Él no hizo más que constatar una realidad evidente: Hombre y mujer son “animales sexuados, con diferencias de tamaño entre macho y hembra.” Sus observaciones pueden carecer del aval científico, pero sostienen su tesis de la diferencia táctica. Según observó, la mujer es más compasiva, llora con facilidad, es más celosa y dada a discutir y regañar. Eso sí, reconoció que ella tiene menos respeto humano o pena ajena y mejor memoria. El hombre, señaló en su oportunidad el sabio griego, es más optimista, valiente, más dispuesto a ayudar y a defender a los demás, especialmente a la mujer. Por eso, Aristóteles concluyó que hombre y mujer deben vivir en una permanente alianza impuesta por la naturaleza, ya que si se separaran no podría continuar la especie.

Diversas investigaciones han evidenciado características específicas en la estructura misma del cerebro femenino y masculino, ya que éste se divide en dos hemisferios, cada uno con sus funciones específicas. Esta explicación, que puede sonar un tanto compleja, no es más que la confirmación de lo que por muchos años se ha sabido: El lado derecho del cerebro es más sensible y soñador. El lado izquierdo tiende a ser más lógico y directo en sus razonamientos.

Además, las conexiones de nuestro cerebro y en el influjo de hormonas influyen en gran parte en la forma cómo pensamos y cómo nos comportamos. También se sabe que las mujeres poseen un mayor número de conexiones entre los dos hemisferios cerebrales. Esto les permite ejecutar varias tareas o actividades simultáneamente. Los hombres, en cambio, tienen un cerebro más especializado y solamente pueden concentrarse en una actividad a la vez. Cuando están leyendo el periódico o viendo la televisión, por más que se les hable, no escuchan.

Cupido al rescate

De esto se trata, de conocer mejor al otro, para amarle mejor. Los problemas se originan precisamente por la falta de comprensión hacia las diferencias en la forma en cómo razonan hombres y mujeres. Entender y comprender estas disparidades puede ser el comienzo de la solución de muchos problemas. Y reconozcamos, con Aristóteles, que el hombre y la mujer pueden ser diferentes, pero no pueden vivir el uno sin el otro. Si aprendes a valorar el "idioma" del otro y no a descalificarlo, que es lo que normalmente hacemos, tu relación de pareja se va a ver beneficiada con un abanico de posibilidades y entonces comenzarás a hablar el mismo idioma. Recuerda que lo único que une las relaciones es el amor, que hace desear el bien y la compañía de otro, que además es un sentimiento que ayuda a aumentar la autoestima y el sentimiento de felicidad.

Aconseja: Licda. María Teresa de Sánchez, de Familia Unida.