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Revista ELLA

SALUD
Cuando fallan los glóbulos rojos…

La anemia es una enfermedad que produce la disminución de hemoglobina en la sangre. Este parámetro no es un valor fijo sino que depende de varios factores tales como edad, sexo y ciertas circunstancias especiales, como el embarazo.


Esta enfermedad puede ser producida por diversas causas, pero la más común es la anemia ferropriva, y ocurre cuando tu sangre no tiene suficiente hemoglobina, que es una proteína dentro de tus glóbulos rojos encargada de transportar el oxígeno desde tus pulmones hacia el resto del cuerpo. Una causa común de anemia es no tener una cantidad de hierro suficiente. Tu cuerpo lo necesita para fabricar hemoglobina.

Puedes padecer anemia

Una serie de factores pueden hacer que tus niveles de hierro estén bajos:

- Falta de hierro en la dieta: Este problema ocurre principalmente en los niños que toman mucha leche y no comen alimentos ricos en hierro, y en las mujeres jóvenes que siguen dietas que "están de moda", ya que corren el riesgo de tener deficiencias de hierro.

- Fases de crecimiento acelerado. Los niños menores de tres años crecen tan rápido que sus cuerpos tienen dificultad para mantener el nivel apropiado de hierro que ellos necesitan.

- Embarazo. Las mujeres embarazadas o que están lactando necesitan 2.5 veces más hierro que los hombres. Esa es la razón por la cual a las mujeres embarazadas se les hace una prueba para determinar si tienen esta enfermedad y por la cual tienen que comer más alimentos ricos en hierro o tomar diariamente tabletas de este mineral.

- Pérdida de sangre. Esta es una causa común de anemia por deficiencia de hierro en los adultos. Las menstruaciones fuertes pueden causar anemia. La pérdida de sangre también puede ser causada por el sangrado interno, usualmente en las vías digestivas. Una úlcera, colitis, cáncer, o tomar un medicamento durante largo tiempo puede causar sangrado en tu estómago o intestinos. Esta es la razón por la cual es importante determinar lo que está produciendo el nivel bajo de hierro.

Síntomas

Esta enfermedad presenta algunos síntomas notorios como cansancio, disminución del deseo sexual, fatiga tras el esfuerzo, tensión baja, dolor de cabeza y mareo. En el caso específico de las mujeres, hasta puede producir alteraciones menstruales, palidez, fragilidad en las uñas y caída del cabello.

Usualmente se la trata con transfusiones de sangre, pues es la única manera de aumentar rápidamente el número de glóbulos rojos. También se puede tratar con “eritopoyetino”, que es un medicamento parecido a la sustancia que el cuerpo naturalmente produce para aumentar el número de células sanguíneas rojas.

¿Cómo puedes aumentar el hierro?

Tu cuerpo absorbe mejor el hierro que está en las carnes. Comer una pequeña cantidad de carne junto con otras fuentes como vegetales, te puede ayudar a obtener aún más hierro a partir de estas comidas. Tomar tabletas de vitamina C o comer alimentos ricos en vitamina C, como frutas cítricas o jugo de frutas, al tiempo que se comen alimentos ricos en hierro puede ayudar a que tu cuerpo absorba mejor este mineral.

También hay algunos alimentos que bloquean la absorción de hierro. Estos incluyen el café, té, yema de huevo, leche, fibra y proteína de soya. Trata de evitarlos cuando estés comiendo alimentos ricos en hierro.

Aconseja: Dr. Armando Navarrete, Cirujano y Médico General.

 


Secretos, capa tras capa

Como dice el refrán: “Quien bien te quiere, te hará llorar”, y en el caso de la cebolla es totalmente cierto, pues cuando un cuchillo corta sus células, se llevan a cabo dos reacciones químicas: Sus enzimas liberan un fuerte olor y un sulfuro volátil que irrita los ojos, por eso te hace llorar.

Son pocos alimentos como la cebolla que, capa tras capa, es la protagonista indispensable para realzar el sabor de cientos de platillos alrededor del mundo. Su origen se ubica en Asia Central, concretamente entre Irán y Pakistán. Este bulbo se adapta a gran variedad de climas, por lo que fue y está siendo cultivada en prácticamente todo el mundo. Además es rica en minerales como el calcio, magnesio, cloro, hierro, fósforo, yodo, potasio y azufre. También, es la responsable de estimular numerosas funciones orgánicas, reduce los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico en la sangre. Favorece el crecimiento y refuerza las defensas orgánicas, sobre todo frente a agentes infecciosos, ya que contiene vitaminas B, C y E.

Se recomienda para tratar la hipertensión, la arteriosclerosis, las irregularidades menstruales y el estreñimiento.


Cuando el dolor ataca

La dismenorrea es el término técnico para referirse a los períodos menstruales dolorosos. En la gran mayoría de las mujeres, aproximadamente el 90%, las menstruaciones han sido dolorosas en algún momento de la vida.

Este síntoma menstrual se presenta en forma de cólicos o dolores espasmódicos, localizados en la parte inferior del abdomen durante los primeros días de menstruación. El dolor puede irradiarse o sentirse en las caderas, la parte posterior de los muslos y la espalda baja.

Los cólicos menstruales comienzan entre uno y tres años del inicio de la menstruación, mejoran en la década de los 20 a los 30 años o en algunos casos, con el primer embarazo. Sin embargo, hay quienes los sufren hasta el fin de la vida menstrual o menopausia.La dismenorrea que ocurre sin una causa aparente se conoce como primaria y ocurre en mujeres sanas por lo demás. El dolor menstrual se atribuye a unas sustancias secretadas por la capa interna del útero que provocan contracciones y hacen sensibles las terminaciones nerviosas. Otros factores como fumar, consumir alcohol o la obesidad incrementan el riesgo de sufrir cólicos severos.

Para aliviar un poco el dolor puedes practicar algunos ejercicios especiales para la región pélvica: Acuéstate sobre el lado derecho de tu cadera en una superficie plana y levanta la pierna izquierda. Luego practica el ejercicio del lado contrario. También puedes hacer flexiones de piernas o estiramientos, tomando el respaldo de una silla y levantando la pierna hacia atrás.


Cero reflejos

Los lentes antirreflejantes tienen muchas ventajas, pues eliminan los molestos reflejos causados por fuentes de luz sobre su superficie, por ejemplo las luces de los carros en sentido contrario, cuando manejas; o los colores de las pantallas de la computadora, una cámara de fotografías o televisión. En cuanto a sus ventajas estéticas, permiten que tus ojos se vean totalmente claros aún cuando usas las gafas, siendo tus ojos el centro de atención. Además, en el caso de graduaciones altas, elimina por completo los “anillos de Newton”, es decir, ese efecto fondo de botella, haciendo que los lentes sean mucho más discretos. Combinados con aros al aire, prácticamente parecería que no llevas puestas unas gafas; casi desaparecen de tu cara.

Los materiales en que se fabrican también varían, pueden ser de plástico o vidrio, dependiendo del gusto de cada persona. Éstos deben ser limpiados solamente con agua tibia y un pañuelo de papel. No debes pulirlos o frotarlos repetidamente, pues se desgasta la capa antirreflejante. Cuando ésta se daña, puede quitarse por completo con unos químicos especiales y los lentes quedan en buen estado.

Aconseja: Ing. Roberto Alfaro, de Gafas Óptica. Tel. 2243-5265.