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Revista ELLA

TRABAJO
Trabajo al veloz… ¡Mucho ojo!

Torres de papeles por revisar, docenas de correos electrónicos por corresponder y varias reuniones por asistir, se apoderan de tu agenda de trabajo. ¿Por dónde comenzar? Ronda en tu cabeza… Solo deseas tener una varita mágica para desaparecer tanta labor.

La carga laboral es una de las tareas con la que tienes que luchar, si eres asalariada, esto es normal cuando la dimensión de las labores concuerdan con las habilidades, herramientas y tiempo estipulado para realizarlas. El problema surge cuando estos tres elementos se sobrecargan de tareas y, por ende, no se cumplen con calidad. Acá, la mayoría de mujeres se ven obligadas a hacer sus labores aceleradamente. Esto, muchas veces, puede traer dificultades: Elaborar reportes escuetos y sin contenido, olvidar actividades claves (como no reservar el proyector para la presentación del jefe), hacer erróneamente una suma, enviar un correo equivocado y un sinfín de contratiempos que pueden poner en vilo el empleo.

Es importante resaltar que no todo el trabajo deprisa resulta ineficaz, pero el margen de error es mayor cuando se realiza una actividad de forma rápida, tal vez porque no se pone el cien por ciento de atención y dedicación, o porque se hace con el único afán de bajar la resma de documentos por revisar. En esta situación es fácil caer, hasta la mujer más calificada puede dejar pasar un error.

Bendita tecnología

La informática es una herramienta que facilita las tareas y reduce el tiempo de ejecución, convirtiéndose en el aliado idóneo para cumplir satisfactoriamente con los pendientes.

Y es que el avance tecnológico y su aplicación han revolucionado la velocidad con la que se desarrolla el trabajo. Esto aumenta el desempeño de la mujer en el campo laboral. No obstante, surge la incertidumbre: ¿Será la tecnología la solución? Probablemente sí, probablemente no, puede variar según las circunstancias en la que la asalariada se encuentre envuelta. Un punto importante y que tiene que ir de la mano con la tecnología es la organización, por ello, calendarizar y crear un esquema de las tareas por hacer es fundamental para trabajar competentemente y de forma rápida. Por ejemplo, si se tienen diez actividades por hacer, lo mejor es dividirlas entre dos y realizarlas en tandas, es decir, por la mañana cinco, las más difíciles (la mente y energías están recargadas) y las más sencillas por la tarde. Verás cómo se te facilitan las cosas y al final de la tarde haz cumplido con tus metas.

Es importante que te enfoques en todas las actividades en las que a diario te tienes que desenvolver, pero hazlo priorizando cada una de tus tareas, de lo contrario, si pretendes abarcar mucho al mismo tiempo es posible que después te sientas frustrada, pues dejarás las cosas a medias, mal terminadas, y será doble trabajo volver a hacerlas para cumplir con las expectativas de calidad que necesites.

No te dejes engañar por la productividad masiva, produce menos pero con calidad, con ello te sentirás más satisfecha. Ten en mente que el trabajo acelerado puede, incluso, dañar tu salud física y emocional, haz un alto, reflexiona y manos a la obra.


El pro del trabajo acelerado

  • Si te han asignado una tarea, sin duda la entregarás en menor tiempo.
  • Si te propones salir temprano de tu trabajo y no tener ningún atraso para realizar otras tareas de carácter personal, el trabajo rápido es una solución.
  • Llegar temprano a otros compromisos fuera del trabajo no será un problema (la universidad, clases de inglés, gimnasio, etc.).

Contra de trabajar al veloz
  • Existe la posibilidad que por hacer rápido tu trabajo no te percates de pequeños errores que pueden ser de gran importancia para tu jefe o equipo de trabajo.
  • El servicio rápido no siempre es el mejor, sino va acompañado de factores de calidad.
  • Producir más no siempre significa producir mejor.
  • El tiempo y la calidad tienen que estar presentes en los resultados de tu trabajo.
  • El trabajo deprisa puede hacerte caer en un hábito equivocado de eficiencia en cuanto a la realización de tus actividades.

Aconseja: Arq. Claudia Salazar de Clará, directora ejecutiva de Etiqueta y Personalidad Corporativa.