Comúnmente, se utiliza el término neurosis para referirse a una persona que está iracunda, enojada o histérica; sin embargo, estos síntomas son solo parte de ella.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 490 millones de personas padecen de distimia o neurosis en el mundo. Las mujeres son más susceptibles a padecer distimia o neurosis entre las edades de 25 a 60 años.
"Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para discernir la diferencia".
Más de alguna vez en la vida todas hemos padecido de distimia o neurosis, una enfermedad que no se ve, pero que está latente y aflora en momentos inesperados, exaltando las emociones. Por ello, a veces explotas de alegría y de repente sientes ira y malestar. Esto no tiene nada que ver con el síndrome bipolar, sino que es algo más amplio que puede desencadenar en un padecimiento mayor.
La Organización Mundial de la Salud sostiene que es un mal que lo padecen una de cada cuatro personas en el mundo, provocándoles graves trastornos emocionales, de los cuales la más común es la depresión severa que tiene que ser tratada con medicamentos y terapias. Científicamente, la palabra neurosis ha sido sustituida por distimia, y ésta es entendida como un estado de depresión, derivado de una situación estresante continúa.
Para los Neuróticos Anónimos, un neurótico o distímico es cualquier persona cuyas emociones interfieren con su funcionamiento en cualquier sentido y en cualquier grado reconocido por él. Estos conceptos rondaron por más de un año en la mente de Martha Julia L., una mujer de 30 años que cuando tenía 23 vivió una "época gris", como la llama ella, al padecer de distimia o neurosis.
"Sentía que nada me complacía, todo el tiempo andaba empurrada, como me decía mi madre, y que no era feliz. Jamás había tenido novio y siempre me pregunté por qué, pero hoy me doy cuenta que era mi enfermedad, ¿cómo un hombre se iba a fijar en mí si de un momento a otro me enojaba por cualquier cosa y no me daban ganas de hacer nada? Me sentía tan sola que muchas veces me dieron ganas de acabar con mi vida porque sentía que no valía nada.
Mi madre hizo todo lo posible por ayudarme, visité médicos, psicólogos y psiquiatras que me proporcionaron medicamentos y terapias, pero todas eran en vano, la verdad yo no ponía de mi parte para que funcionaran los tratamientos, hasta que un día me invitaron a un retiro espiritual, yo no deseaba asistir, pero mi madre insistió tanto que accedí. Allí vi algo que había perdido desde hace mucho tiempo: Fe, el creer en algo me ayudó a salir adelante".
¿Qué puede hacer un corazón como el de Martha Julia que no quería nada, solamente no querer a nadie? El creer en un Ser Superior y amarse a uno mismo es fundamental para la recuperación de la distimia o neurosis dentro de la terapia que imparte los Neuróticos Anónimos. El paso dos, de los doce que ellos reflexionan, dice que "llegamos al convencimiento que solo un poder superior a nosotros podría restituir nuestro sano juicio".
Un mal invisible
Desde que el niño está en el vientre de la madre está expuesto a la distimia o neurosis. Si el bebé no es deseado o se cría en un ambiente hostil seguramente sufrirá el padecimiento, sin que él lo pueda percibir. Según la doctora Margarita Mendoza-Burgos, directora del Centro de Apoyo al Desarrollo Integral (CADI), "esta es una sintomatología cada vez más común dentro de la población que se agudiza y después desaparece, influenciada por las experiencias vividas en el pasado". Después de que Martha Julia estudió más sobre su padecimiento, descubrió que ella fue concebida por accidente y que su verdadera madre la había abandonado cuando era niña.
Asimismo, la especialista sostiene que las mujeres son más propensas a sufrir esta alteración, ya que ellas tienen a flor de piel las emociones, sufren cambios hormonales durante toda su vida y están sometidas a ciertas exigencias impuestas por la sociedad. Para los Neuróticos Anónimos, la afección se da en ambos sexos, solo que los hombres disfrazan su sentir, aparentando que todo está bien por fuera, aunque por dentro estén destrozados y acorralados, sin salida. Sienten vergüenza el aceptar que son distímicos o neuróticos.
Otra de la faceta que altera la distimia o neurosis es la sexualidad. La doctora Mendoza- Burgos sostiene que "esta sintomatología está relacionada con la sexualidad, ya que la persona no siente nada, no tiene apetito ni desahogo sexual". Y es que uno de los síntomas que presenta la paciente es la pérdida de interés por actividades placenteras, entre ellas, la actividad sexual. El doctor Viktor Frankl, autor del libro "Teoría y Terapia de la Neurosis", reconoce que la persona que padece de neurosis se ve afectada sexualmente porque corre tras la dicha, está siempre luchando por sentir placer, obteniendo todo lo contrario por estar tan enfrascado en sentir que no siente nada. Muchas veces esto se da en las mujeres que han sido víctimas de abusos sexuales, y cuando tienen una pareja se esfuerzan en sentir, empeorando la situación, induciéndose a una ación forzada sin que ella se dé cuenta.
Terapia constante
Aunque parezca difícil superar la distimia o neurosis, se logra como lo hizo Martha Julia al asistir a terapias, grupos de ayuda, la iglesia y consultando literatura. Una de las claves para salir de la distimia o neurosis es querer sentirse bien y sobre todo, ser constante en los grupos de ayuda.
Cuando la persona ha caído en un estado emocional grave como la depresión aguda, se le prescribe medicamentos, tomando en cuenta la edad, historial médico y las ganas o ausencias de superarse. Pero los fármacos son solo el primer paso para establecer a la persona, luego viene la psicoterapia (sin medicamentos), que es, en definitiva, la que ayuda a toda distímica o neurótica a salir de su problema.
En el país existen grupos de ayuda gratuitos donde tratan el problema, uno de ellos son los Neuróticos Anónimos, donde hombres y mujeres en anonimato comparten entre sí sus vivencias, descubriendo que no están solos en su padecimiento, sino que lo comparten con cientos de personas, dándose fortaleza y esperanza unos a los otros. Este grupo tiene reuniones solo para mujeres en diferentes puntos del país. para mayor información llama al tel. 2222-7213.
Pese a que la recuperación es paulatina, ya que no se puede cambiar el mundo de un día para otro, sí se puede modificar el entorno, que ha sido destrozado por la enfermedad.
Sería de gran ayuda que las instituciones estatales velaran con ahínco por la salud mental de la población, ya que las enfermedades mentales y emocionales son el problema de salud pública número uno en el mundo, según la Organización Mundial para la Salud. |