Historia

 
Édouard & André Michelin

Los del invento redondo

En junio de 1999, Édouard Michelin -último nieto de Édouard, cofundador de la firma- sucedió a su padre François en la dirección de un grupo que cuenta con 120 mil empleados y más de 180 fábricas en todo el mundo.


La historia de Michelin es como una fábula: La de los creadores parisinos Édouard y André.

El primero decidió ir hasta Clermont-Ferrand para ayudar a su tía, dedicada a la manufactura del caucho. A este apasionado de la pintura y el dibujo le siguió su hermano mayor André, adentrado con éxito en la metalurgia.

Ambos encontraron una fábrica agonizante que intentaron sacar a flote. Allí surgió una idea genial: Crear una llanta desmontable para bicicletas, un vehículo en apogeo entonces. Las llantas de cámara de aire, inventadas por Thomsom en 1845, se pinchaban a menudo y se tardaba varias horas en repararlas. Gracias al neumático desmontable fijado por 17 pernos de los hermanos Michelin, la bicicleta vivió una gran expansión. Primero aplicaron este procedimiento, en 1894, sobre los fiacres parisinos (coches de caballos con cabina, en los que el conductor viajaba al descubierto) y, luego, en los automóviles, que dieron sus primeros pasos sobre llantas. Michelin progresó de forma fulminante. Sus fundadores crearon, inventaron y revolucionaron la publicidad (crearon a su mascota Bibendum), la comunicación, la señalización y los mapas de carreteras (Guía Michelin). Para los autos crearon la llanta amovible, el rin de acero, el neumático de baja presión en 1923 -con el doble de duración-, el famoso Pilot en 1937 y el neumático rail: Micheline.

Fabricaron aviones, abrieron escuelas, hospitales y hasta ciudades Michelin para acoger a los obreros de sus fábricas: 500 en 1903, 3,500 en 1911, 15 mil en 1925 y 20 mil en 1930. Era una empresa en auge a comienzos de los años 30.

Entonces, André murió a los 78 años, y Edouard, de 72, perdió a su hijo Etienne en un accidente aéreo. Michelin compró Citroën y la salvó, pero perdió su alma a cambio. Como para vengarse por ello, la maldición les golpeó, también murieron Pierre Michelin, el hijo de André y su nieto. El yerno de Edouard, Robert Puiseux, hombre recto y rígido que se puso a la cabeza de la empresa, impidió, en 1940, que la ocupación alemana entrara en la fábrica. El nieto de Edouard, François, presidente desde 1959 hasta 1999, continuó la revolución de la llanta, a la que dio un gran progreso técnico desde que, en 1949, creó el X Radial, producto que situó a la compañía entre los principales productores. En los años 50 se encontraba en la posición doce, en 1999 era tercero y en la actualidad es el fabricante número uno.

A pesar de la austeridad, la empresa no deja de innovar, con éxito y sin él, como ocurrió con el "arrogante" TRX en 1976, o con las llantas de colores en 1992.

Michelin ha convertido a la llanta en algo esencial, e intentan hacer creer que el automóvil es solo el accesorio de la llanta, y no viceversa. Michelin, que confiesa que el 80% de su volumen de negocios se hace fuera de Francia, persiste en su empeño de convertirse en el número uno mundial. Sin embargo, el peor enemigo de Michelin no es su principal rival, Goodyear, sino él mismo.

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