Como sucedió en su momento, la familia Michelin parece marcada por la tragedia. El presidente de la compañía Édouard Michelin falleció ahogado el pasado 26 de mayo de 2006 tras el naufragio de su barca de pesca cerca de la isla de Sein, en Bretaña, Francia.
El ejecutivo, de 43 años, viajaba junto al presidente del comité de pesca de la localidad de Audierne, Guillaume Normant.
Descendiente de la saga familiar fundadora de la compañía, Édouard tomó la presidencia de Michelin en 1999, a los 36 años de edad, y continuó la labor de su padre François, quien convirtió a la compañía en la líder en la fabricación de llantas, tras asegurarse un puesto en la historia como el hombre que introdujo la cubierta radial.
Ante la muerte del presidente, fue nombrado en la dirección del grupo Michel Rollier, quien "garantizará la continuidad del trabajo de Édouard, hasta la designación de un nuevo presidente" según fuentes de la compañía.
Si finalmente se optara por la continuidad de la familia Michelin al frente de la empresa, el principal candidato es Pierre Michelin, uno de los siete miembros del Consejo de Vigilancia y presidente director general de Bull.
Rollier fungía como cogerente, una figura instituida por François Michelin, en previsión de que pudiera ocurrir alguna desgracia como la sucedida. Hasta antes de su nombramiento como cogerente a fines de 2005, Rollier se encargaba de controlar las actividades legales y financieras de la compañía.
Para asegurar los temas más técnicos, Rollier contará con la ayuda de René Zingraff, uno de los hombres de confianza de François Michelin, al frente de las empresas subsidiarias y hasta finales de 2005, cogerente.
Todo lo anterior sin contar con la experiencia que puede aportar el propio François Michelin, de 80 años de edad, y uno de los ponentes en la serie de conferencias sobre la familia que se realizarán en Valencia, con motivo de la visita del papa Benedicto XVI el próximo 4 de julio.
Además existe un consejo de dirección compuesto por diez miembros, directores generales responsables de las diferentes líneas de negocio y zonas geográficas.
Aunque la empresa no se distingue por su transparencia, se estima que la familia tiene alrededor del 25% de las acciones de la misma, y controla alrededor del 40% del voto del consejo.
También la familia Peugeot tiene una participación accionaria importante en Michelin, así como otras empresas francesas, aunque se desconoce la cuantía exacta.
En 2005, Michelin tuvo ganancias netas de 889 millones de euros, aunque para este año se prevé una reducción de las mismas, en razón de un aumento de los costos de las materias primas, considerado al principio del 11% y actualizado al 15%.
Una de las medidas que ya había tomado para mantener la rentabilidad, con mucho pesar por ser un aficionado, era la de abandonar la Fórmula 1, un banco de desarrollo interesante pero muy caro. |