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FAMILIA
El amigo imaginario

Casi todos los niños entre los 3 y 6 años dicen tener un amigo que juega, come y hace travesuras con ellos, pero ¿Es normal que lo hagan? Conoce sus causas y cómo manejarlo con esta interesante entrevista.

"Mami, Charlie no quiere ir contigo al supermercado, ¿puedo quedarme a jugar con él?". Eso le dijo Juan Pablo a Mónica, su mamá, cuando le pidió que la acompañara a hacer las compras del supermercado. Pero ¿es o no un problema psicológico que el niño tenga un amigo imaginario?

En términos generales, el tener un amigo imaginario no es un problema grave, lo sería si lo único que estos niños tuviesen fuese este amigo que vive solo en su imaginación. Si el niño no sale de su casa, si no muestra ningún interés por interactuar con otros niños, si prefiere jugar solo y no busca otros niños de su edad.


No es un problema si el niño lo hace como diversión, para entretenerse, pero cuando su amigo imaginario se convierte en algo sobre lo cual el niño gira y organiza su vida, o comienza a decir frases como: "No te sientes allí porque allí está Becky", o no quiere ir a un paseo al que normalmente hubiera ido gustoso si su amigo no va con él, en estos casos sí podría considerarse la idea de acudir al especialista.


Frecuentemente se ve a un niño teniendo largas conversaciones con alguien a quien no vemos, pero no hay por qué preocuparse, es su amigo imaginario, una persona creada por él, con un nombre y personalidad que seguramente le va a hacer compañía por algunos meses y quizá años.


Los niños establecen los límites entre fantasía y realidad alrededor de los 6 ó 7 años de edad, antes de eso necesitan de su propio espacio para dar alas a su imaginación, para vivenciar sus fantasías.

¿Hasta qué edad podría considerarse "normal" que el niño juegue con su amigo imaginario?


De acuerdo a la evolución que tienen los niños en esta época, podría considerarse que hasta los 5 ó 6 años. Si después de esta edad aún persiste la idea de jugar, hablar y compartir todo con este ser que vive únicamente en su imaginación, podría considerarse la idea de comenzar a tratar clínicamente al niño.


Cuando el menor inicia su etapa escolar (primer grado) debe comenzar a independizarse de su entorno familiar, ya que empezará a socializar con otros niños.

Esto sucede entre los 6 y 7 años, por lo que a esta edad ya no debe persistir la idea del amigo imaginario, más bien, deberá comenzar a desligarse de él.

¿Cuál debe ser la actitud de los padres?


Tienen que actuar con naturalidad. No es conveniente llamarle la atención al niño por nombrar a su amigo imaginario, pero tampoco deben interactuar con él, sino más bien respetar el espacio del hijo o hija y hacerle preguntas sobre él para tratar de saber qué es lo que el niño o la niña quiere decir y tal vez no se atreve.


Para el niño puede ser realmente frustrante descubrir que sus papás no crean en su amigo imaginario, y esto podría causar una barrera entre ellos.

En la mayoría de los casos el amigo imaginario es del mismo sexo que el niño, si fuera lo contrario, es posible que le esté haciendo falta el rol paterno o materno, de acuerdo a cada caso en particular.

Si el amigo imaginario del niño es un objeto inanimado, este problema podría tener graves consecuencias, y los padres deben estar atentos a consultar con un especialista para que les ayude a averiguar por qué el niño acude a éste para comunicarse.


En términos generales no hay por qué alarmarse ante esta situación, sino más bien tratar de acercarse al niño o la niña y escudriñar por qué ha acudido a su imaginación para inventar un amigo por medio de quien pueda expresar sus emociones.


La acelerada vida que llevan los adultos ahora, a veces, no les permite compartir con sus hijos, por lo que deben meditar y valorar la calidad y cantidad de tiempo que les están dedicando a ellos.