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SALUD

Come y sé feliz

Algunas frutas y verduras podrían quitar la depresión y generar un estado de felicidad. Conoce cuáles son y anímate a incluirlas en tu dieta.


La alimentación no determina el humor de una persona, pero ciertos hábitos nutricionales inadecuados podrían afectar seriamente tu estado de ánimo.


¿Quién no ha experimentado un sentimiento de tristeza o incluso de angustia al seguir una dieta, sobre todo al principio, cuando el organismo se está ajustando al nuevo aporte de energía? Pero no solo esas circunstancias, más o menos excepcionales, comprueban la influencia de la alimentación sobre el estado de ánimo, sino también el hecho de estar decaído acaba afectando el apetito.

La clave: la glucosa
Te preguntarás dónde está la relación entre los alimentos y el estado de ánimo, la respuesta está, en buena medida, en la glucosa, a partir de la cual el organismo se surte de energía. Lo hace a través de la sangre, y su nivel explica reacciones como los cambios de humor, la falta de interés, etc.


Los alimentos como el arroz, el pan, las lentejas, frutas, hortalizas o el azúcar, aportan distintos tipos y cantidades de hidratos de carbono, sustancias que el sistema digestivo transforma en glucosa.

Alimentos que te harán feliz


Además de los carbohidratos, otras sustancias juegan un papel decisivo contra el decaimiento. Entre ellas están:

Aminoácidos: Estos forman parte de las proteínas y se distribuyen por todo el cuerpo. Su presencia afecta al sistema endocrino y se traduce en sensación de entusiasmo, euforia y energía. Los vegetales, lácteos y huevos son las principales fuentes de aminoácidos.

Vitaminas:
Ayudan a luchar contra el decaimiento, la depresión y debilidad. Las más beneficiosas son:
Vitaminas del grupo B: Permiten un mejor funcionamiento del sistema nervioso y la formación de glóbulos rojos. Las verduras de hojas verdes como las acelgas y espinacas, además, las avellanas, almendras y los garbanzos son ricos en este mineral.
Los huevos, la yema específicamente, carnes, pescados, mariscos y lácteos suponen una buena fuente de vitamina B12.


Vitamina C: Mantiene sano el sistema inmunológico, contribuye a formar hormonas antiestrés y es el antioxidante por excelencia; además, resulta vital para la absorción del hierro. La encuentras en las naranjas, limones, kiwis, pimientos, tomates y bróculi.

Vitamina E: Ayuda a prevenir y revertir el proceso de envejecimiento del cerebro. Obtenla del germen de trigo, el aceite de oliva y los frutos secos sin tostar.

El betacaroteno o provitamina A: También es un eficaz antioxidante. Encuéntrala en las frutas y verduras de color amarillo o naranja como las zanahorias, los pimientos y albaricoques.

Zinc: Sirve para prevenir los estados de irritación. Se halla en la carne, el pescado, ostras y los frutos secos.

Magnesio: Lo ofrecen los cereales integrales, nueces, aguacates, alubias y verduras de color verde oscuro, y resulta fundamental para el equilibrio del sistema nervioso.

Hierro: Su carencia se relaciona con la fatiga, falta de concentración, cambios de humor y alteraciones del sueño. Lo obtienes de las legumbres, nueces, pan y pasas integrales, germen de trigo, carnes y verduras con hojas de color verde oscuro.

Fósforo: Es imprescindible para la conservación de las estructuras y procesos cerebrales.
Está presente en el ejote, los guisantes, huevos, productos lácteos, nueces y cereales.

Potasio: Verduras, nueces, plátanos, albaricoques, patatas y levadura de cerveza aportan este mineral, cuya presencia es más necesaria en situaciones de estrés.

Calcio: Su carencia trae consigo irritabilidad, trastornos del ritmo cardíaco y sensación de decaimiento. Las verduras de color verde oscuro, nueces, levadura y productos lácteos; son su principal fuente.

Omega 3: Está implicado no solo en la maduración y el crecimiento cerebral, sino también en los procesos de inflamación, coagulación y presión arterial. Lo obtiene del aceite de soja, frutos secos tales como nueces y almendras, y en menor cantidad, el salmón, sardina y atún.


Las frutas y verduras de colores llamativos protegen contra el estrés. La depresión baja las defensas. Los cítricos las elevan.
En las zonas geográficas en las que se sigue una dieta rica en Omega 3, como Japón, por ejemplo, las personas son seis veces menos propensas a padecer depresión.

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