La luz solar es fuente de vida, sin esta no podrían sobrevivir ni los animales ni las plantas. Con relación al metabolismo humano tiene efectos muy beneficiosos al estimular la formación de vitaminas A y D, que contribuyen a la formación y consolidación de los huesos y dientes.
Ante tantos beneficios no debes ignorar que también podría tornarse en tu enemigo más cruel. La exposición a la luz solar o artificial, voluntaria o involuntaria, puede llegar a ser dañina para la piel.
La Organización Mundial de la Salud -OMS- revela que las radiaciones solares ejercen un efecto negativo para la salud y que está vinculado a diversos tipos de cáncer de piel, envejecimiento prematuro de esta, cataratas y otras enfermedades oculares. El riesgo de padecer uno de estos problemas depende de los factores relacionados con la tolerancia a la radiación solar antes mencionada.
Efectos negativos inmediatos: Quemaduras (de primer grado o enrojecimiento, segundo grado con ampollas), bronceado, alteraciones del sistema inmunológico, insolaciones, etc.
Efectos negativos tardíos: Envejecimiento prematuro de la piel que implica dilatación vascular, arrugas y manchas, aparición de tumores cutáneos, alteraciones oculares, etc.
No olvides:
- Aplicar protector solar antes de exponerte al sol, no solo por moda o estética. El sol se acumula y tiene memoria, de modo que la piel "recuerda" toda la radiación que ha recibido desde la infancia.
- Consulta inmediatamente al médico si detectas que la forma, color o contorno de las manchas oscuras de la piel se modifica. Si se descubre a tiempo, el cáncer de piel puede curarse.
Aconseja: Doctor González Castro, dermatólogo.
¿Uñas con hongos?
Si has observado que las uñas de tus pies han cambiando de color, o están adquiriendo un aspecto leñoso y lucen más gruesas o se están desprendiendo; ten cuidado que podría ser un caso de onicomicosis. Esta es una infección producida por diversos tipos de hongos, la cual puede provenir de otra uña o de otra contaminación por hongos en otras partes del cuerpo.
No se relaciona necesariamente con problemas de higiene, ya que tanto los calcetines como los zapatos mantienen un ambiente perfecto (cálido y húmedo) para que el hongo crezca. También podrían influir las lesiones en el pie y los zapatos apretados.
La infección se inicia en el borde lateral o en el extremo libre de la uña, y desde allí avanza progresivamente hasta afectar la totalidad de la pieza.
Existen una serie de enfermedades que predisponen a algunas personas a padecer onicomicosis como las vasculares, neurológicas o las que afectan el sistema inmunológico.
Actualmente gran número de personas se ven afectadas con onicomicosis y algunos
ignoran que deba ser tratado, sin embargo, puede ser muy contagiosa e incluso empeorar.
La ausencia de dolor y la lentitud en la progresión de la afección podrían ser las causas por las que muchos acuden al dermatólogo cuando la enfermedad está avanzada.
Antes de comenzar cualquier tratamiento debes consultar con un dermatólogo para que confirme el diagnóstico de onicomicosis, tome medidas para evitar el contagio de otras uñas y que te indique un tratamiento eficaz.
Previene en casa
- Lava frecuentemente los pies secándolos adecuadamente antes de ponerte los calcetines y el calzado, asegúrate de secar las zonas entre tus dedos.
- Toma medidas de precaución en lugares públicos como piscinas, gimnasios, duchas, etc.
- Usa calzado que permita transpirar al pie.
- Utiliza calcetines de algodón o de lana.
Aconseja: Dr. Daniel Candelas Prieto, dermatólogo. |