Transportistas temerarios deben $18,000 en multas

Una treintena de motoristas de buses, microbuses y taxis debe al Estado unas 541 multas por faltas al Reglamento de Tránsito.



Blanca Abarca
judicial@laprensa.com.sv

Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 5/12/2008

Unos 31 motoristas del transporte público, detenidos por conducción temeraria entre el 1.º de enero y el 17 de abril de este año, deben al Estado un total de $17,984 en concepto de infracciones de tránsito.

Con ese monto, el Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom podría haber adquirido uno de los repuestos que requería el aparato de Tomografía Axial Computarizada (TAC), instrumento clave para el diagnóstico de cáncer, golpes en la cabeza o enfermedades crónicas.

Los motoristas del transporte público que están en mora representan el 60% de los arrestos por conducción temeraria realizado por la Policía de Tránsito en los primeros 108 días del año.

Hasta el 17 abril se habían detenido a 51 motoristas del servicio de pasajeros, de los cuales 31 tenían reporte de multas sin pagar, seis no debían ni una infracción y 14 conducían sin licencia de tránsito.

La insolvencia en esta gremial no es de extrañar tomando en cuenta los antecedentes de condonación de duda que ha mostrado el Gobierno en el último lustro. En abril de 2003, la Asamblea Legislativa condonó el pago de 900,000 esquelas a automovilistas. La mayoría correspondía al servicio de transporte público. Los empresarios del transporte público, además, ahora gozan de un decreto que le permite circular con unidades con hasta 20 años de antigüedad.

Los conductores temerarios, de acuerdo con el Reglamento de Tránsito, son aquellos que manejan ebrios o drogados, conducen a más de 110 kilómetros por hora, sobrepasan el semáforo en rojo, participan en carreras de velocidad en vía pública o rebasan a otro vehículo por el lado derecho o en curva.

El exceso de velocidad entre conductores del transporte público, junto a las condiciones mecánicas de las unidades, ha ocasionado accidentes de tránsito con gran mortalidad.

Entre las tragedias viales más recordadas, por la cantidad de víctimas, figuran el caso de Carolina (San Miguel) y Río Tomayate en Apopa (San Salvador). En Carolina murieron 42 personas en agosto de 2004, mientras que otras 39 perdieron la vida al norte de la capital en octubre de 1999.

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