La cocaína —que puede permanecer en el organismo hasta 72 horas después del consumo— es una de las sustancias más consumidas entre los transportistas de pasajeros. El 44% de los motoristas detenidos por conducción temeraria resultó positivo a prueba de cocaína hasta la primera quincena de abril, de acuerdo con un reporte policial.
Aunque el Reglamento de Tránsito no especifica un límite de consumo de esta droga, especialistas en adicciones adversan el uso de esta sustancia cuando se presta un servicio de utilidad pública.
Esta sustancia resulta altamente peligrosa para quienes están a cargo del traslado de pasajeros, ya que produce un descontrol en los impulsos y la conciencia, dice Mercedes Aldana, directora del programa de rehabilitación de FUNDASALVA.
“El consumidor no mide los riesgos, se cree inmune, tiene sensación de omnipotencia, pierde el juicio y la conciencia se altera”, precisa Luis Alfaro, terapeuta de la misma fundación antidrogas.
Debido a que ninguna ley establece el nivel máximo permitido de esta droga entre el gremio de los transportistas, las pruebas de laboratorio que miden la concentración de esta sustancia carecen de validez legal.
Sin embargo, la Policía de Tránsito tiene reportes de laboratorios que indican que los motoristas del sistema público conducen con más de 5,000 nanogramos de cocaína en la sangre por mililitro. Con esos niveles, los motoristas andan en un nivel que se denomina “high”, bien elevados, comenta Alfaro.
El alcohol figura como la segunda droga de mayor consumo (35%) entre los motoristas del transporte público que fueron sometidos a control vehicular entre enero y abril de este año.
El artículo 171 del Reglamento de Tránsito establece que la presencia de más 100 miligramos de alcohol por cada 100 mililitros de sangre es un indicador de estado de ebriedad.
En lo que va del año, sin embargo, hay motoristas que han reportado hasta 351 miligramos de alcohol, equivalente a más de 20 botellas de cerveza.
Hace tres años la Policía de Tránsito reportó el mayor nivel de consumo de alcohol en un control vehicular: 480 grados de alcohol, es decir, unas 27 botellas de cerveza. Hasta ahora sigue imbatible.