Cocaína y alcohol, las favoritas

Casi la mitad de los transportistas detenidos por conducción temeraria resultaron positivos a las pruebas de consumo de cocaína, entre enero y la primera quincena de abril. Un poco más de la tercera parte había consumido alcohol.



Blanca Abarca
judicial@laprensa.com.sv

Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 12/05/2008

La cocaína —que puede permanecer en el organismo hasta 72 horas después del consumo— es una de las sustancias más consumidas entre los transportistas de pasajeros. El 44% de los motoristas detenidos por conducción temeraria resultó positivo a prueba de cocaína hasta la primera quincena de abril, de acuerdo con un reporte policial.

Aunque el Reglamento de Tránsito no especifica un límite de consumo de esta droga, especialistas en adicciones adversan el uso de esta sustancia cuando se presta un servicio de utilidad pública.

Esta sustancia resulta altamente peligrosa para quienes están a cargo del traslado de pasajeros, ya que produce un descontrol en los impulsos y la conciencia, dice Mercedes Aldana, directora del programa de rehabilitación de FUNDASALVA.

“El consumidor no mide los riesgos, se cree inmune, tiene sensación de omnipotencia, pierde el juicio y la conciencia se altera”, precisa Luis Alfaro, terapeuta de la misma fundación antidrogas.

Debido a que ninguna ley establece el nivel máximo permitido de esta droga entre el gremio de los transportistas, las pruebas de laboratorio que miden la concentración de esta sustancia carecen de validez legal.

Sin embargo, la Policía de Tránsito tiene reportes de laboratorios que indican que los motoristas del sistema público conducen con más de 5,000 nanogramos de cocaína en la sangre por mililitro. Con esos niveles, los motoristas andan en un nivel que se denomina “high”, bien elevados, comenta Alfaro.

El alcohol figura como la segunda droga de mayor consumo (35%) entre los motoristas del transporte público que fueron sometidos a control vehicular entre enero y abril de este año.

El artículo 171 del Reglamento de Tránsito establece que la presencia de más 100 miligramos de alcohol por cada 100 mililitros de sangre es un indicador de estado de ebriedad.

En lo que va del año, sin embargo, hay motoristas que han reportado hasta 351 miligramos de alcohol, equivalente a más de 20 botellas de cerveza.

Hace tres años la Policía de Tránsito reportó el mayor nivel de consumo de alcohol en un control vehicular: 480 grados de alcohol, es decir, unas 27 botellas de cerveza. Hasta ahora sigue imbatible.


Tragedias viales
16 de abril de 2008: 14 muertos y 36 heridos dejó el vuelco de un bus de la ruta 235 en el kilómetro 100 de la carretera que conduce de Santa Ana a Metapán. El exceso de velocidad, la falta de pericia y condiciones mecánicas de la unidad ocasionaron la tragedia.
17 octubre de 2007
Nueve muertos y 80 heridos dejó un accidente de un bus en el kilómetro 57½ de la carretera Panamericana, en Ahuachapán. El incidente fue ocasionado por exceso de velocidad, fallas mecánicas y antigüedad de la unidad.
14 de agosto de 2004
42 personas murieron en un accidente de tránsito en la carretera hacia Carolina, al norte de San Miguel.
15 de enero de 2002
22 personas fallecieron en una tragedia vial protagonizada por un bus de la ruta 264 en la carretera hacia Tacuba, en Ahuachapán.