La PNC de Tránsito mandó a la cárcel a 78 conductores temerarios durante las vacaciones agostinas. Estas personas fueron detectadas en los controles ubicados en todo el país para prevenir accidentes de tránsito.
Según las cifras consolidadas de este período, se hicieron 4,454 pruebas de alcoholemia, de las cuales 174 conductores habían ingerido diferentes cantidades de alcohol.
A los 78 que fueron remitidos por temerarios se les aplicó el artículo 147 E del Código Penal, el cual establece como delito el manejar bajo los efectos del alcohol superando los 100 mililitros de alcohol en sangre, situación que los llevó a permanecer al menos tres días en la cárcel, les decomisaron la licencia de conducir y les remitieron los vehículos.
En este mismo período vacacional, pero durante 2007, la PNC detuvo a 73 conductores temerarios.
Tal y como lo habían anunciado, los controles vehiculares no solo iban destinados a prevenir accidentes, sino también a que las personas condujeran con sus documentos en regla y vehículos en buen estado.
En los controles vehiculares se aplicaron 6,383 esquelas, de las cuales 1,909 corresponden a faltas muy graves, 1,386, graves; y el resto, leves. Además, se decomisaron 168 licencias de conducir y 456 tarjetas de circulación.
El VMT detectó 13
La Unidad Antidoping del Viceministerio de Transporte también realizó su plan de vacaciones durante el cual hicieron 3,200 pruebas de alcohol a conductores. Únicamente 46 dieron positivo a la prueba, y de estos 13 fueron conductores temerarios (se incluyen en los 78). El resto recibió su respectiva multa de $57.14.
Rudy Morales, jefe de la Unidad Antidoping, dijo que hubo una disminución de casos positivos de alcohol, a pesar de que se efectuó un número mayor de pruebas. De 51 en 2007 se redujo a 46 este año. Además, considera un logro el no haber detectado a conductores bajo los efectos de drogas.
La Unidad Antidoping se ubicó en 20 puntos estratégicos del país. Dos de esos puntos eran nuevos: el desvío a Amapulapa y el desvío hacia la playa San Diego.
Actualmente, están evaluando la ubicación del control en el turicentro Los Chorros, debido a su reapertura. De la misma manera que se está haciendo con otros sitios recreativos que son nuevos en el país.
En cuanto a un cambio de conducta en quienes manejan, Morales afirmó que la población sí piensa antes de tomar el volante cuando ha bebido; sin embargo, no es tanto por conciencia, sino por las sanciones que actualmente están vigentes.
“Definitivamente, aquí en el país si no vamos con el látigo... han sido las leyes que los obligan”, apuntó Morales.
Recuerda que cuando temporalmente la infracción por ebriedad se puso en $171 (¢1,500), hubo una considerable reducción de conductores ebrios al volante. También considera que desde 2004, cuando se estableció la figura del conductor temerario en el Código Penal, la reducción fue aún más. “Ahora que se considera un delito, se ve la reducción”, explicó el jefe de Antidoping.