Luego de una larga jornada en un hospital de Francia, médicos declararon satisfactorios los exámenes de Ingrid Betancourt, a pesar de que en los últimos meses de cautiverio se especuló que estaría en mal estado de salud. Mientras, en España, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos defendió de nuevo el operativo de rescate.
La ex rehén colombo-francesa Ingrid Betancourt sintió un gran alivio ayer tras ser sometida a pruebas médicas en un hospital de París, donde los doctores la llenaron de buenas noticias sobre su estado de salud.
“Los médicos me han colmado de buenas noticias. Durante todos esos años (de cautiverio), tuve una serie de preocupaciones (por la salud). Ahora, felicidad total”, declaró a la cadena de televisión pública France 3.
Betancourt permaneció casi 7 horas en el hospital militar de Val-de-Grâce.
La ex rehén, cuyo rostro mostraba señales de cansancio, dijo estar “muy, muy sorprendida” de no tener secuelas físicas después de seis años y cuatro meses de cautiverio en manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
“El espíritu ayuda a que el cuerpo aguante”, recalcó Betancourt, una católica devota que dice gozar de “protección espiritual”.
Con anterioridad, su hermana Astrid declaró que los resultados de las pruebas eran “satisfactorios”, aunque lo médicos recomendaron descanso.
“Ahora voy a ser muy razonable”, aseguró la ex rehén, quien prevé quedarse unos cuantos días en Francia. “Además, quiero tomarme tiempo para vivir de verdad esta felicidad con mis hijos”, declaró Betancourt, y añadió que en estos momentos se siente “descolocada”.
La ex candidata presidencial detalló, además, un momento de “angustia” vivido el viernes por la noche en la habitación del hotel parisino donde se aloja.
“Me tomé una ducha caliente para relajarme, y mi hijo, que daba vueltas sin parar por la habitación, apagó por despiste la luz. Me encontré en ese cuarto de baño, sin luz, en la total oscuridad, y perdí la noción de dónde estaba. Me entró la angustia y me dije: ‘Dios mío, han llegado, las FARC han vuelto’. Me sentí como en una pesadilla”, relató.
Desde que fue liberada, Betancourt contó —en múltiples entrevistas, conferencias de prensa y discursos en cadena, en todos sin desprenderse de su sonrisa— que había estado muy enferma durante su cautiverio.
En los últimos meses que pasó en la selva, se rumoreó sobre el estado de salud de la política y se mencionó la posibilidad de que hubiera contraído hepatitis B.