La presidenta chilena Michelle Bachelet dijo ayer que promoverá “decididamente” la candidatura de la ex rehén Ingrid Betancourt para el Premio Nobel de la Paz, sumando su voz a parlamentarios italianos que la semana pasada lanzaron esa iniciativa.
La mandataria dijo además que le gustaría invitar a Betancourt a Chile, pero “más adelante, cuando ella esté más tranquila”, aseguró.
Betancourt intervino ayer, desde París, en una vigilia radial, del programa “Voces del secuestro”, en la que también participaron cuatro de los policías rescatados.
Ella tomó pocos minutos, pero lo hizo para reclamar por la libertad de los aún secuestrados.
Armando Castellanos, Jairo Durán, Javier Rodríguez y Julio César Buitrago llegaron con un sabor agridulce en sus corazones —según confesaron— a la sede de cadena Caracol en Bogotá.
“Yo quisiera decir que estamos muy felices y, claro, nuestra liberación es una felicidad. Pero tenemos un sabor agridulce porque mientras estamos aquí no sabemos cómo la estarán pasando nuestros compañeros”, dijo el subintendente Buitrago, en la cabina de la radio.
La ex candidata prometió desde Francia: “Ustedes saben que cuando yo me comprometo a algo lo hago de verdad: no voy a dejar un segundo de abogar por la libertad de ustedes y por lograr canales de comunicación con las FARC y con los países que podamos movilizar para que ustedes puedan volver rápidamente”.
Al mismo tiempo, Betancourt ofreció ayer más detalles de su vida como rehén. “En la selva, para mí solo existía Dios”. La aparición radiante de Betancourt tras la terrible experiencia generó admiración en todo el mundo.
Según comentó ayer, en la radio, en la selva solo poseía su ropa y una Biblia. En vano pidió alguna otra lectura.
Agregó que vivió humillaciones sobre las que no puede hablar. “La selva es un mundo hostil con animales peligrosos, pero los más peligrosos eran los seres humanos”, sentenció.
En los primeros tres años, estuvo encadenada las 24 horas. “Aún tengo cicatrices de eso en la clavícula”, explicó. “Cuando los guardias estaban de mal humor, ataban las cadenas tan fuerte que no podía dormir”.
La despertaban a las 4 o a las 5. Cuando tenía que hacer sus necesidades, los guardias la espiaban y se reían de ella.
No se sabe si también fue víctima de agresiones sexuales. “La presencia de una mujer entre tantos rehenes hombres, que están en cautiverio desde hace ocho o 10 años, lógicamente era un problema”, dijo Betancourt, sin entrar en detalle.
Recordó que estuvo enferma gravemente en varias ocasiones. Su voluntad de vivir se perdía y llegó a pensar en el suicidio. Por suerte, ahí estaba el soldado William Pérez, otro rehén, con formación como enfermero, quien le brindó el apoyo que necesitaba.
No voy a dejar un segundo de abogar por la libertad de ustedes (...) para que ustedes puedan volver rápidamente.”
Ingrid Betancourt, ex rehén FARC
Tenemos un sabor agridulce porque mientras estamos aquí, no sabemos cómo la estarán pasando nuestros compañeros.”
Julio Buitrago, ex rehén FARC
Colombianas hospitalizadas
El presidente Daniel Ortega anunció que las colombianas asiladas en Nicaragua fueron hospitalizadas.
El mandatario dijo que la condición de las jóvenes asiladas es “realmente delicada”.
Las jóvenes “fueron afectadas por los bombardeos, las esquirlas de las bombas, las balas, les destruyeron prácticamente parte de sus piernas”, dijo Ortega.
El mandatario no reveló dónde fueron internadas, y sugirió que están bajo atención permanente por riesgo de infección.
Daniel Ortega dio asilo a Martha Pérez y Doris Torres, sobrevivientes de un bombardeo a un campamento de las FARC en Ecuador.