La resolución propuesta ayer está redactada en los mismos términos que hace dos semanas, sin condena a la incursión colombiana a Ecuador.
Julio Marenco En Estados Unidos
Fecha de actualización: 3/18/2008
Corresponsal LPG desde Washington, D.C.
“Esto está trancado”. Así resumía cerca de las 9 de la noche en Washington el canciller venezolano, Nicolás Maduro, la situación en la Organización de Estados Americanos (OEA) por lograr una resolución de consenso sobre la crisis entre Colombia y Ecuador.
El ambiente de camaradería que, por lo menos en público, mostraron los gobiernos de los países en conflicto durante la cumbre del Grupo de Río la semana antepasada no logró sobrevivir hasta Washington.
El proyecto de resolución que negociaban desde la mañana las delegaciones de todos los países representados en la OEA mantuvo empantanada la situación hasta altas horas de la noche sin que al cierre de esta edición se produjeran resultados concretos.
El documento que el secretario general del organismo, José Miguel Insulza, pretendía consensuar con las delegaciones de Colombia y Ecuador repetía lo que hace dos semanas el Consejo Permanente del mismo organismo proclamaba: que la incursión colombiana constituyó una violación a la soberanía territorial ecuatoriana, sin utilizar la palabra condena.
La resolución también registraba las disculpas que Bogotá emitió públicamente por la incursión armada en Ecuador.
Sin embargo, Quito pretendía que el dictamen incluyera la palabra “rechazo” a la acción armada de Colombia, y además pretendía que pidiera a Insulza interponer sus oficios para promover “la adopción de medidas de seguridad por parte de Colombia a fin de impedir que miembros de grupos irregulares o del crimen organizado crucen la frontera de países vecinos”.
La redacción ecuatoriana también buscaba que Insulza convocara una comisión para evaluar “la reparaciones al Ecuador como consecuencia de los sucesos del 1.º de marzo de 2008”.
Colombia se opuso a la incorporación de esos puntos en la declaración, lo cual sumió la reunión en un “impasse”. Tanto la canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, como el colombiano, Fernando Araújo, mantuvieron sus posiciones inamovibles hasta el fin de las reuniones.