Ingrid Betancourt, secuestrada hace seis años por las FARC, se encuentra muy grave, se niega a consumir alimentos y medicinas y los rebeldes amenazan de muerte a quienes den detalles de su presencia en el sur de Colombia, afirmó ayer la radio Caracol, citando un informe militar.
Esa radio privada señaló que, según el reporte de inteligencia militar, Betancourt “está viva pero se resiste a consumir los medicamentos y los alimentos que le ofrecen” los guerrilleros.
En dicho reporte, la política colombiana requiere con urgencia una transfusión de sangre.
Esa información coincide con la de ex rehenes y pobladores de la zona, quienes aseguran que la ex candidata padece leishmaniasis, hepatitis B y desnutrición severa, pero que además está sumida en una profunda depresión.
Por otra parte, un campesino aseguró que la ex candidata fue llevada a recibir atención a un puesto de salud por cinco rebeldes de las FARC en medio de un discreto operativo insurgente.
“La trajeron en las horas de la noche, aproximadamente tres hombres, y estaba vestida con un traje como elástico (...) La reconocí por las fotografías que se presentan en la televisión y por el semblante que traía”, expresó a RCN Televisión el testigo.
La prensa local entrevistó ayer a los habitantes del caserío El Capricho, ubicado en el selvático departamento del Guaviare, pero nadie admitió haber visto a Betancourt.