La alerta amarilla decretada por las autoridades de Protección Civil desde el pasado sábado se mantendrá por tiempo indefinido debido a la saturación de humedad que presentan los suelos, principalmente de la zona oriental, donde se han registrado ya pequeños deslizamientos de tierra que no han dejado ni pérdidas humanas, ni daños materiales.
El director del Sistema Nacional de Protección civil, Jorge Barahona, dijo que la medida de prevención se mantiene a pesar de que no se han registrado fuertes lluvias, pero para ayer por la tarde esperaban el ingreso al país de una onda tropical, acompañada de una baja presión que se aproximaba al país, otra vez, procedente de las costas nicaragüenses.
Técnicos del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) dijeron que los suelos se encuentran completamente saturados de agua, debido a las constante lluvias que se han registrados a escala nacional, haciendo vulnerables algunas zonas de los departamentos de Usulután, San Vicente y el sur de San Miguel.
Protección Civil dijo que en las ultimas 48 horas no se han registrado víctimas por las lluvias, pero sí algunos desprendimientos de tierra y ramas de árboles, en las carreteras de nuestro país, principalmente en la Panamericana, en el tramo que de Cojutepeque lleva hacia San Vicente.
Las autoridades decretaron alerta verde el pasado 4 de julio y la elevaron a amarilla después que fuertes lluvias incrementaran los niveles de los ríos, dejando en peligro a las personas que viven en zonas consideradas de alto riesgo.
Hasta la fecha, Protección Civil no había hecho evacuaciones de personas, pero dijo estar alerta, sobre todo, en los sectores donde generalmente se les reportan problemas de inundaciones y desbordamientos.
Barahona explicó que el centro de operaciones de emergencia, al igual que todas las dependencias de Protección Civil a nivel nacional, están trabajando las 24 horas del día, realizando un monitoreos de la cantidad de lluvia que cae y del crecimiento de los ríos, para tomar las medidas necesarias a tiempo y lograr evitar desgracias.