| Nuevamente, la madre naturaleza nos la cobra caro y casi siempre con los más inocentes.
Esta noche fui testigo mudo y me sentí inútil al presenciar cómo un autobús amarillo, supuestamente con fieles de la iglesia del Hermano Toby, luchaba por no ser arrastrado por la corriente que bajaba despiadada y desbordada por toda la calle de Montserrat unos 100 metros abajo del final de la prolongación de la 25a avenida sur.
Yo estaba desde el pasaje Dutriz. Desde ahí vi que en el otro lado de la cuenca de la quebrada Montserrat, el agua llegaba a no menos de metro y medio sobre el pavimento. El bus, que corría de oriente a poniente, estaba arrinconado contra el muro izquierdo de la calle a Montserrat. Unos tres muchachos en el techo del bus intentaron subir por un endeble lazo que tiraban unos vecinos de la colonia San Antonio.
Inútilmente trataron de ayudarles pues sólo uno logró subir, los otros dos cayeron en la corriente. La fuerza del agua movió el bus y lo hizo chocar contra un poste de la electricidad unos 10 metros más abajo. Del impacto los muchachos volaron hacia la corriente.
El bus viró sobre la calle y dio varios tumbos hasta antes de ser lanzado a la cuenca de la quebrada. Ahí el agua llegaba casi al borde de la baranda del pasaje. Mis vecinos gritaban aterrados ante tan macabro escenario.
Vimos como sólo las manos de unos cuantos se asomaban por las ventanas. Se escuchaban sus gritos de terror. Segundos más tarde, el bus amarillo desapareció quebrada abajo sin dejar rastro alguno en dirección al oriente.
Esto no fue un accidente, a mi juicio, pues si el bus iba de oriente a poniente, el chofer pudo ver visto la magnitud de la corriente. Esta no subió en un minuto. Perfectamente el conductor habría evitado entrar en ella.
Pero la naturaleza del ser humano es su propio martirio.
Hoy, por una imprudencia, habrá luto y dolor en muchas familias de inocentes que no pudieron hacer nada, como yo y mis vecinos, por salvar siquiera uno de ellos.
Mi cámara no funciono y no pude registrar tan macabra escena. Creo que Dios así lo quiso para evitar que una foto como esa fuera la portada de un tabloide, el lucro de algunos y la sobremesa de los que, aún sabiendo que es necesario concluir la ampliación de la cuenca en este sector, mantienen engavetado el proyecto desde hace años en el MOP. Y siguen peleándose, por gusto, chero, por gusto.
Mi más sentido pésame para las familias dolientes.
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