Yo tenía unos nueve años cuando mi mamá entró al mundo político. La recuerdo como una mamá muy atenta de lo que acontecía o no con sus hijos. De adolescente, yo pensaba que era bien mandona, aunque hoy comprendo que ese era su papel como madre.
Cuando me reprendía, era muy tolerante. Nos hacía razonar, nos sentaba y platicábamos. Siempre ha sido una mujer de diálogo. Para el tiempo de la guerra, era muy estricta. Si no llegábamos a cierta hora, ¡cuidadito! Las reglas en la casa siempre fueron bien claras.
En los actos del Día de la Madre, ella siempre estaba. Mi mamá era bien celosa, no dejaba que le viéramos cara de mamá a otra gente.
Recuerdo cuando mi mamá trabajaba en la mañana como tecnóloga médica en un laboratorio; por la tarde atendía asuntos políticos. Yo iba con ella al laboratorio. Me sentaba en una sillita a ver como trabajaba.
En cuestiones de política, la que no se le despegaba era mi hermana menor, Sofía.
Mi mamá es una mujer muy ocupada. Además de legisladora, tiene fincas. Le encanta andar caminando adentro de las fincas.
Ser hija de una diputada no hizo automático que me involucrará en política. Hasta hace cuatro años me enlisté en el partido (ARENA) como parte de la directiva nacional del sector profesional. La gente se admira, pero, así fue... mi mamá nos dio libre albedrío para elegir qué queríamos ser.
En la casa también es incansable, le gusta cocinar para toda la familia. El plato que mejor prepara es la mariscada. Es una mujer integral, que a pesar de todos sus compromisos ha mantenido un equilibrio entre el trabajo y el hogar.
Lo que más admiro de ella es su espíritu de servicio. A veces la “regañamos” porque hasta el fin de semana le están llamando para preguntar si resolvió algo. La vida política es bien sacrificada, pero a mi mamá le encanta ayudar y es algo que nos enseñó desde pequeños.
Generalmente, los domingos, nos reunimos en la finca. Cada vez que vamos, mi mamá quita un cuadro, pone otro, quita un cojín, anda barriendo... yo le digo, ‘mami, venís a descansar’, pero ella es incansable.
Mi mamá es mi consejera. Si tengo una duda sobre cualquier situación de mi vida le llamo y ella me guía.
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