En todo el país se pueden encontrar mujeres como Berta Clímaco de Merino, quien es un ejemplo de madre amorosa, sacrificada y entregada a la formación de sus hijos. Algo que ha logrado dedicándose a la pesca artesanal, para obtener de ella los recursos económicos y las herramientas para criar a sus seis hijos.
Berta es una mujer que cree en Dios, humilde y que lucha por alcanzar las metas que se propone, por eso en 1981 comenzó a lanzar las redes para pescar en el estero de Jaltepeque, en la Costa del Sol, y seis años más tarde inició su experiencia en alta mar, con la finalidad de mantener a su familia.
“Con la pesca hemos sacado adelante a nuestros hijos, a pesar que (la pesca) a veces da y otras no; pero siempre hemos salido adelante gracias a Dios”, comenta Berta.
Fue su esposo Fidel Merino Sánchez, quien la motivó y le enseñó el arte de pescar para cubrir las necesidades de la casa y el sostenimiento de sus hijos.
Sobre la lancha
Después de 27 años de dedicarse a la pesca, doña Berta agradece a Dios de no haber sufrido ningún accidente o problema, tanto en alta mar como en el estero.
“Valió la pena haber ingresado al mar a pescar, porque una madre siempre debe esforzarse para sacar a los hijos adelante como sea; lo importante es buscar los medios para ayudarlos, porque ellos son el mayor tesoro y lo más importante para una de madre”, menciona Berta.
Ella es madre de seis hijos, ya todos criados y educados; tres de ellos están dedicados a la pesca o actividades relacionadas a esta, siguiendo los pasos de sus padres.
En la actualidad, Berta pesca para vender, elaborar platillos de mariscos, para la alimentación de su familia y para cubrir las necesidades del hogar o darles algo a sus tres nietos quienes viven cerca de su casa.
Por siempre madre
Sus seis hijos ya están grandes lo cual es un placer para doña Berta, quien ahora se siente satisfecha por la labor realizada como madre, porque ve a sus hijos hechos hombres de bien.
“Mi experiencia como madre es buena, lo mejor de una son los hijos, para mí ellos son todo y eso es lo mejor de ser madre, lo cual lo he vivido y lo sigo disfrutando porque tengo a todos mis hijos; a pesar que ya todos son mayores, para mí siguen siendo mis pequeños”, comparte la pescadora de 57 años de edad.
Asimismo, comenta que siempre está pendiente de ellos, cuando no los ve o no sabe de ellos se preocupa y se pregunta cómo están, si necesitan o si les hace falta algo, porque como toda buena madre, siempre le gusta saber que están bien.
“Me gustaría poder darles a mis hijos todo lo que necesitan, dejarles algo a ellos, espero que Dios me brinde salud y más tiempo para verlos más grandes y más felices”, comenta Berta con la esperanza de lograr su sueño.
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