El papa Benedicto XVI presidió ayer por la noche, en el Coliseo de Roma, el tradicional vía crucis que conmemora el calvario de Cristo hasta su crucifixión. Este año está dedicado a los sufrimientos y persecuciones de la Iglesia católica en China.
El Papa no recorrió las 14 estaciones a pie, y se mantuvo como espectador desde la colina del Palatino. Según el programa, Benedicto XVI se uniría en las últimas tres estaciones.
Benedicto XVI, cuyo pontificado concede gran importancia a Asia, decidió hace varios meses dedicar a la iglesia de China las meditaciones del tradicional vía crucis. Por ello encargó al cardenal de Hong Kong, el chino Joseph Zen Ze-Kiun, quien redactara las meditaciones.
En las meditaciones, Zen recuerda las persecuciones de la Iglesia católica y a los “mártires vivientes” del siglo XXI. Además del respeto a la libertad religiosa. “Los coliseos se han multiplicando a través de los siglos, allí donde nuestros hermanos, en varias partes del mundo son todavía hoy duramente perseguidos”, señala la oración inicial.