Los sonsonatecos son fieles a su Semana Santa. La más peculiar del país. La más fervorosa, dicen. Ayer, centenas de personas se unieron a la procesión de Jesús nazareno y luego se concentraron frente a la alcaldía municipal para presenciar los tradicionales encuentros y cortesías.
El calor es el rey de la ciudad. “Aquí es lo que nunca falta”, dicen los cocoteros. Y con la previsión de que necesitarán un aliciente que les acompañe en todo el recorrido, las sombrillas son abundantes para hacerse un poquito de sombra y el agua es indispensable para la calmar la sed.
El fervor con que Sonsonate celebra la Semana Mayor atrae a turistas nacionales como extranjeros. Las orillas de la avenida Claudia Lars y el costado poniente del parque Rafael Campo, justo frente al palacio municipal, fueron abarrotados por cientos de personas para vivir de cerca la emulación de la condena de Jesús a morir en la cruz.
A las 11:50 de la mañana, el Cristo llegó a la esquina de la calle Obispo Marroquín y la avenida Claudia Lars. Al otro extremo, las imágenes de la Virgen María, María Magdalena y el apóstol San Juan esperan su encuentro.
Francisco Arévalo es uno de los tantos sonsonatecos que se da cita en el parque, él reconoce que siempre ha seguido el vía crucis por televisión, pero con el retiro de los vendedores del lugar este año ha decidido presenciar el acto en directo. A simple vista se nota que son más los fieles que se presentaron este año, la remodelación del Rafael Campo permite acomodarse mejor.
Los encuentros y cortesía son preparados dar vida a la crucifixión y muerte de Jesús, que, según rememora Raúl Vergara, es una de las más antiguas tradiciones. Vergara, a sus 73 años, tiene 50 de servir a la hermandad del Santo Entierro. Cuando él inició, esta ya era una tradición muy cimentada y antigua en el lugar.
Los soldados romanos, Barrabás y el gobernador Pilatos son los principales protagonistas de la escena, en la que muchos de los pobladores acompañan el ritual.
La estación en el parque permite a los pobladores refrescarse un poco, allí los vendedores de minutas, refrescos y sorbetes son los más beneficiados, antes de que la procesión inicie su marcha hacia el Calvario.