Su pulpa madura se puede consumir cruda, cocida, entera o rallada. El coco tiene diversas y excelentes formas de prepararse culinariamente, ya sea en postres, cremas, para empanizar, decorar o darle un toque diferente a un manjar de ricos bocadillos. En la decoración de pasteles o platos salados, es muy apreciada la comida de coco rallado.
Cuando su pulpa está tierna o gelatinosa es rica para consumirla a cucharadas. Asimismo, el aceite que se extrae de esta fruta tropical es utilizado en la elaboración de algunos productos de repostería donde da muy buen resultado.
Otra de las virtudes de su comida es que se puede deshidratar y utilizarla para elaborar harinas y dulces.
Su delicada y sabrosa agua es ideal para calmar la sed cuando se toma al natural, además, sirve como base para elaborar cocteles, vinagres, helados y refrescos.
Pero esto no es todo, la comida del coco triturada y mezclada con agua o leche se toma como refresco, también es un ingrediente ideal para agregarlo a batidos de frutas y platos salados o dulces.
El coco constituye un ingrediente básico en la cocina exótica, donde es muy apreciado, y es por eso que los expertos en el arte culinario recomiendan se le dé una variedad en la cocina, donde se puede comprobar que existen muchas recetas con base en esta fruta hidratante.
Como elegirlo y conservarlo
Debe ser aromático como el melón.
Si no se escucha el típico chapoteo del agua en su interior, es porque el coco está seco o sea pasado de maduro. En dichas condiciones, la pulpa suele estar rancia.
El coco fresco se puede conservar por dos meses dentro de la refrigeradora. Después de abierto, se ha de consumir el mismo día o guardarse en un recipiente tapado y dentro de la refrigeradora, no más de cinco días.
El coco rallado se conserva perfectamente dos días en una bolsa plástica y dentro de la refrigeradora en la parte de abajo.
Sus virtudes
Aporta una baja cantidad de hidratos de carbono y menor aún de proteínas. Así mismo, el coco es rico en sales minerales que participan en la mineralización de los huesos (magnesio, fósforo, calcio) y en potasio.
Secretos gastronómicos
Sáquele provecho a su cocina en esta temporada al poner en práctica los mejores secretitos culinarios.
Postres de papaya
Se recomienda comer con frecuencia esta deliciosa fruta, pues entre sus beneficios está el ser digestiva, es baja en calorías, rica en fibra y vitamina C (una taza de esta fruta equivale al jugo de dos naranjas) y no contiene grasa.
Aquí le proporcionamos una opción para que la pueda degustar, aunque existen muchas y de todas las formas le encantarán
Pele y rebane una papaya. Aparte, en una cacerola, caliente dos tazas de azúcar con dos tazas de agua y un poco de jengibre rallado, hasta que suelte el hervor. Añádale la papaya, baje el fuego y cocínela hasta que esté muy suave. Revuélvala de vez en cuando, retírela del fuego y déjela enfriar. Puede servir este postre de papaya frío o caliente, y si desea acompáñelo con una rebanada de queso manchego.
Los secretos de la manzana
La forma más sencilla de rebanar una manzana es esta: primero se le quita el corazón, después se pela y se parte por la mitad y, por último, se rebana.
Cocidas o asadas, las manzanas saben mejor si aparte del azúcar se les añade una copita de vino tinto o whisky y una pizca de nuez moscada.
Para que conserven su color al cocinarlas, ya peladas se remojan en agua fría con una cucharada de jugo de limón por 15 minutos.
Crema de cacahuete
Un sándwich de pan integral preparado con crema de cacahuete es un bocadillo nutritivo. Por eso les recomendamos que en su próxima lista de supermercado lo incluya. O, si es amante de la cocina, prepárelo usted misma, es fácil, rápido y económico.
Siga estos pasos: licue una taza de cacahuetes pelados y tostados, ¼ de cucharada de sal (opcional) y una cucharada de aceite vegetal hasta lograr una pasta homogénea (si desea preparar más, utilice una cucharada de aceite por cada taza de cacahuete).
Vacíe la pasta en un frasco de vidrio limpio y con tapadera hermética; revuelva la crema durante unos minutos para que no suba el aceite natural del cacahuete y guárdela en el refrigerador. Si al emplearla nota que el aceite se ha separado, revuélvala con una cuchara para integrarlo.
No más desperdicio de queso
Si el queso está reseco, corte la parte agrietada.
En cuanto comience a aparecer algo de moho, lave la pieza con agua salada.
Si tiene mucho moho, corte el pedazo, pero tenga cuidado con los tipos “brie o camembert”, ya que precisamente es la capa enmohecida la que les proporciona el sabor y aroma.
Si ha pasado mucho tiempo y el queso está muy duro, rállelo o úselo para gratinar.
Revise la envoltura, si está rota o no alcanza a cubrirlo todo, retírela y envuelva el queso en un trozo más grande de papel encerado o de papel aluminio.
Verduras empacadas
Seguramente se habrá preguntado si las verduras y las ensaladas frescas que venden empacadas en los supermercados son nutritivas. La respuesta es afirmativa.
Esto se debe a que muchas empresas tienen estrictos controles de calidad y utilizan empaques de plástico que permiten su oxigenación, lo cual es garantía de frescura sin necesidad de conservadores.
Pero advertencia: revise siempre la fecha de caducidad y considere que este tipo de alimentos se mantienen bien hasta 10 días a una temperatura de entre 0 y 4.°C, de lo contrario perderán sus nutrientes. |