Ataque. Periódicos de estados del norte de México han recibido amenazas o han sufrido atentados al escribir sobre los carteles de drogas. Expertos aseguran que los ataques arreciaron luego de que Felipe Calderón declaró una guerra contra los carteles.

Cada vez más periodistas entierran su pluma en México, asustados por las amenazas de los carteles del narcotráfico y los ataques a sus periódicos, una situación que, según expertos, deja a la sociedad sin un derecho básico, el de la información.

En la última semana, el diario mexicano El Siglo de Torreón, ubicado en el estado de Coahuila, sufrió tres ataques contra sus instalaciones, en los que murió una persona y dos fueron heridas.

Horas después de los ataques, su director editorial, Javier Garza Ramos, aseguró que pese a su preocupación se seguiría informando con “calidad y veracidad”, aunque tomarían precauciones.

Muchos otros rotativos de la zona hace tiempo que dejaron de escribir sobre temas de seguridad, como El Mañana de Nuevo Laredo (Tamaulipas), que en julio de 2012 anunció que dejaba de “reproducir hechos violentos producto de la guerra entre grupos delictivos”, luego de que sus instalaciones sufrieron ataque con granadas.

“Es más que comprensible porque casi se les pide que ejerzan una profesión suicida, si no tienen un solo respaldo por ningún lado. No hay una organización entre los medios para proteger a los trabajadores”, dijo Adriana Solórzano, profesora de Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según la organización de defensa de la libertad de prensa, cada vez son más los periódicos de estados como Chihuahua, Tamaulipas o Michoacán que dejan de informar en aras de la supervivencia.

Un periodista que prefirió mantener reservada su identidad dijo que hace m (...) especulaciones, el aumento de los rumores”, explicó Solórzano.

En 2012, la organización Reporteros Sin Fronteras contabilizó seis periodistas muertos en México.

El cartel mexicano de Los Zetas se adjudicó, en junio, la muerte de Victor Manuel Báez Chino.

Junto al cuerpo de Báez se encontró una cartulina firmada por dicho cartel, en que además lo acusaban de traición.

Organismos señalan que las mayores agresiones a la prensa se concentran en México y Honduras.