El rol de la mujer de formar una familia y trabajar al mismo tiempo tiene más fuerza hoy en día. Pero esa combinación de actividades significa enfrentar dificultades relacionadas con las exigencias de sus hijos y las demandas de su trabajo.
Para unas es más fácil, para otras no y, se apoyen o no de una empleada doméstica, hacen malabares con su tiempo para lograr salir con las responsabilidades que esa dupla de actividades requiere.
Katharine Andrade Khoff, catedrática de Sociología de la Universidad José Simeón Cañas (UCA), ha realizado investigaciones sobre el mercado laboral y microempresa, y su experiencia en ese campo le permite valorar cuán diestra es la mujer.
“Creo que esto muestra la flexibilidad que tienen las mujeres de mantener múltiples actividades simultáneamente”, explicó.
Sin embargo, para esta docente, no quiere decir que ello no tenga costos sociales. Implica más carga, menos tiempo para descansar y para la recreación que como toda persona necesita. A veces son las más estresadas y peor aún cuando el esposo no tiene ese sentido de responsabilidad en apoyar cuando está en casa. Aseguró que a pesar que se ha avanzado en esa lucha todavía se marca esa tendencia.
“Lo que hemos estado viendo es que el hombre no asume el rol en los quehaceres domésticos. Son muy contados los que sí lo hacen”, detalló la experta.
Equilibrio en la oficina
La mayoría de las madres pasan pegadas al teléfono de la oficina llamando a casa, preguntando en repetidas ocasiones: “¿ya comiste? ¿Ya hiciste la tarea?”, entre otros, con el objetivo de controlar todo desde el trabajo, como si estuvieran en casa.
Pero, ¿estarán haciendo lo correcto?
Carla de Vanegas, directora ejecutiva del portal de empleos Tecoloco.com, argumentó que para todo debe existir un balance.
“Es normal que nosotras como madres estemos pendientes de nuestros hijos en todo momento. Pero, sabemos que nos debemos a nuestro trabajo, y el hecho que trabajemos genera bienestar para nuestra familia”, explicó.
Sin embargo, no ve con malos ojos que las empresas o los jefes, deban permitir ese control como parte del bienestar de sus empleados, pues según su experiencia las mujeres que tienen el compromiso con sus hijos por lo general son mucho más responsables.
“Difícilmente una madre que necesite trabajar dejará sus responsabilidades y por lo general maximizan mucho más su tiempo”, aseguró.
Vanegas opinó que una empresa que permite tener un buen balance de vida familiar y laboral, genera más compromiso de sus empleados. “Probablemente este beneficio se mayor que un mejor salario”, afirmó.
Consideró que tendría que haber un equilibrio entre esa doble labor, sobre todo es indispensable, en las etapas en que los hijos están pequeños.
Tiene que existir una negociación previa, en la cual la empresa este dispuesta a ceder tiempo, y la madre está dispuesta a cumplir con sus compromisos.
“Hay muchas mujeres profesionales exitosas que han logrado manejar muy bien ese balance y han triunfado en ambos ámbitos”, culminó Vanegas.