Jenna Bush, se casó el pasado sábado en el rancho de sus padres en Crawford, Texas, en medio de una discreción absoluta que ha hecho que trasciendan pocos detalles.
En su alocución radial de los sábados, Bush hizo alusión al acontecimiento y afirmó que “esta es una ocasión de alegría para nuestra familia, cuando celebramos la vida feliz que tienen por delante ella y su esposo, Henry Hager”.
“También es un momento especial para Laura, la primera dama, que este fin de semana, Día de la Madre, verá cómo camina al altar una muchacha que hemos criado juntos”, agregó.
Pero, aunque Bush haya comunicado al mundo entero que su hija se casa, la Casa Blanca co nsidera que el enlace, en el que estuvieron invitadas 200 personas, se trató de un acto privado y no difundirá información sobre el evento, tan sólo algunas fotos. La familia Bush comenzó la celebración el viernes por la anoche con una cena de ensayo de la boda, ofrecida por el padre del novio, en el pintoresco pueblo de Salado, a poca distancia de Crawford. Esta celebración coincidió con el cumpleaños del novio, que llegaba a los 30 años. Jenna, su hermana Barbara, su madre y varias amigas habían celebrado un almuerzo de despedida de soltera ese mismo día.
Aunque a la primera dama le hubiera gustado celebrar la boda en la Casa Blanca, según admitió ella misma, Jenna tenía muy claro que sus esponsales debían celebrarse en Texas.