Funciones. El ministro de la Defensa, Atilio Benítez, confirmó el retiro de la FAES de los municipios que sean declarados “libres de violencia”.

El ministro de la Defensa, Atilio Benítez, confirmó ayer que soldados de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) que realizan labores de seguridad en los municipios declarados “libres de violencia” serán retirados.

El argumento, según Benítez, es que en los municipios en los cuales las pandillas se comprometan a no cometer hechos delictivos no habrá necesidad del trabajo en materia de seguridad de la FAES.

“Si esto da resultado y no hay delitos, nosotros estamos basados, establecidos y localizados en los lugares de mayor índice delincuencial. Por lo tanto, si no hay delitos nos vamos a trasladar a donde hay delitos”, detalló.

De acuerdo con Benítez, el objetivo principal es sacar el mayor provecho de los elementos militares, para que la Policía pueda controlar otros lugares con menor registro de hechos delictivos.

Debido a las facultades que le fueron otorgadas a la institución militar en 2009, en la actualidad la FAES mantiene seguridad en 33 zonas de alta incidencia delincuencial que corresponde a 19 municipios distribuidos en siete departamentos.

Quezaltepeque, Ilopango y Santa Tecla, que oficialmente fueron declarados “libres de violencia”, serán las primeras ciudades en las que ya no habrá patrullajes conjuntos con la Policía Nacional Civil. “Si no hay asesinatos y robos, y en otro lado tenemos otra cantidad de ilícitos lo más lógico es que nos movamos de allí para donde sí haya actos”, sostuvo el ministro, quien no precisó la fecha exacta del retiro de elementos militares de los “municipios santuarios”, pero especificó que se hará de manera gradual.

Retiro de penales

Esta medida sería la segunda ocasión en que la institución militar da un paso hacia atrás en el tema de la seguridad y el apoyo a otras instituciones.

Un mes después de ejecutado el pacto de no agresión entre pandillas, el 8 de marzo de 2012, la Fuerza Armada también fue retirada de los registros a las visitas en el interior de los centros penitenciarios y se le otorgó solo la seguridad perimetral. En esa ocasión, se trasladó a los principales cabecillas de las pandillas, que se encontraban en el penal de máxima seguridad en Zacatecoluca, La Paz, hacia los centros penales de Ciudad Barrios y Cojutepeque, en San Miguel y Cuscatlán, respectivamente.

Benítez recordó que el retiro de la FAES en las labores de seguridad pública fue una de las peticiones de los cabecillas de las pandillas como parte del pacto, así como también no continuar en los penales del país.

Sin embargo, afirmó que estas medidas no se han adoptado por una presión ejercida por las pandillas luego del acuerdo, que facilita el Gobierno, sino en función de la utilidad de los militares en zonas donde se requiera mayor seguridad.