Luce un vestido rojo que destaca en medio de un amplio y verde jardín. Sostiene una copa de vino, bebe un sorbo, y aunque aún se encuentra ocupada atendiendo a sus invitados no tarda ni medio minuto en percatarse de la llegada de dos nuevas visitas. “Pasen adelante, siéntense. Yo voy rapidito a cambiarme el vestuario para no aparecer igual en todas las fotos”, dice con una sonrisa amable.